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La receta para el Insabi: medicina preventiva

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Autor: Hugo Corzo

¿Por qué el Estado de México no tuvo problema en adherirse al Insabi? No fue una suerte de excesiva suficiencia de recursos para atender desabasto de medicamentos y tratamientos para el cáncer, la diabetes y enfermedades autoinmunes.

Se trata, mejor dicho, de un déficit en la cantidad de casos –con respecto a la media– debido a una previsión que viene de muchos años atrás: la inversión en hospitales de atención de nivel primario, o lo que es lo mismo, la inversión en la medicina preventiva.

Hace muchos años, un personaje que es autoridad en el mundo de la Oftalmología y reconocido trasplantólogo, fue cuestionado respecto a la falta de inversión estatal en hospitales de alta especialidad.

Gabriel O’Shea, quien a la sazón era secretario de Salud en la entidad, respondió, cual académico que es, con una larga disertación.

No vale mucho pensar en hospitales de tercer nivel, si no tienes resuelto el nivel primario, contaba, puesto que no serían suficientes las instalaciones para atender todas las enfermedades crónicas que podrían desarrollarse si la gente no es atendida desde el primer contacto con un médico familiar, quien debería estar capacitado para perfectamente atender y atajar el desarrollo de esas patologías.

En otras palabras, continuaba, si tienes resuelto el primer nivel, vas a detectar que la obesidad y el sobrepeso no son cualidades que hacen ver gracioso y sano a un niño, sino rasgos potenciales que deben atenderse con menos presupuesto, infinitamente menos que el requerido para atender la diabetes que ese niño –y el Estado– sufrirá en el futuro por el potencial que tiene para desarrollar ese padecimiento.

En aquella entrevista, O’Shea me convenció de que no era primordial el relumbrón de las inauguraciones de hospitales de tercer nivel, cuando la red hospitalaria de medicina familiar está incompleta.

La situación precaria del sistema de salud no deviene de falta de previsión en el fraccionamiento del presupuesto, sino de falta de previsión de los gobiernos precedentes… desde hace tres décadas al menos.

Justo o no, el reclamo de los gobernadores que argumentan no poder atender los retos de salud de sus territorios por la falta presupuestaria que les supone el modelo del Insabi es un tema que se ha tratado en muchas otras arenas del quehacer periodístico.

Lo que no se ha subrayado con suficiencia es la necesidad de que, a la par de buscar resolver el problema que enfrenta el país para dar atención médica de tercer nivel, debemos hoy estar pensando en no hacer más grande el hoyo a futuro.

La receta para que no haya futuros Insabis que resulten insuficientes es pensar hoy en un sistema de atención inicial que no pare en dar un antihistamínico a un niño que fue por una gripe, sino tomar el caso y decirle a quien lo llevó a consulta que debe pasar con la nutrióloga para que le haga un plan de seguimiento, pues tiene ocho kilos de más y eso será un problema en 20 años. Y que ese médico y esa nutrióloga cuenten con los recursos, salarios, medicamentos e infraestructura suficiente, lo cual es infinitamente menos costoso que arreglar el futuro, cuando éste nos alcance.O’Shea, hoy, de nuevo es secretario en el estado. Sin duda, en ese terreno, seguirá privando esa visión.

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