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La infancia olvidada

infancia niños mexicanos

Javier Risco

¿Cuánto dura en la agenda nacional el recuerdo de Fátima? Ser niño en este país es estar en el olvido ¿Cuánto nos dura la indignación por el asesinato atroz de una niña o de un niño? ¿Cuánto dura en la agenda nacional el recuerdo de Fátima? Ser niña o niño en este país es estar en el olvido y, no sólo eso, es estar ante la amenaza constante de ser violentado. Las tragedias se acumulan, sólo basta con decir unas cuantas palabras para que nuestra memoria se active. Varios ejemplos: los niños LeBarón; los menores que estaban jugando en un local de videojuegos; los niños armados de Chilapa; la niña que se subió a la combi y nunca llegó a su destino; la bebé de Oaxaca… nada más que agregar. Historias de terror, unas cuantas nada más que muestran el fracaso de un Estado incapaz de hacer algo, de un gobierno que no muestra ni siquiera la intención.

Ayer, un grupo de niños comunicadores asistió a la conferencia matutina del Presidente en Palacio Nacional; de los once que acudieron a la cita sólo se les permitió el acceso a tres. Aunque levantaron la mano, se cambiaron de lugar y varias veces pidieron la palabra, no hubo tiempo ni disposición. Ciertamente, el Presidente en otras ocasiones ha dado la palabra a niños asistentes; sin embargo, después de estas últimas semanas en las que ha habido varios casos de violencia contra la niñez, hubiera sido un hecho simbólico importante el escucharlos. Otra vez el Presidente se equivoca en la empatía, en el foro más importante de comunicación política del país no les concede ni una pregunta a los niños. ¿Sobre qué lo iban a cuestionar? De acuerdo con una nota de la periodista Claudia Guerrero, quien tuvo la oportunidad de hablar con varios de los asistentes, uno de ellos, Fidel Salvador, de apenas siete años, le dijo: “Yo le iba a decir: buenos días, señor Presidente, soy Fidel, de Periscope Espacio, y vengo de Xalapa, Veracruz, y a mí me importan los derechos de las niñas y los niños de este país. Mi pregunta es: ¿de qué manera la cuarta transformación mejora la vida de la niñez?”. Ojalá hoy la responda el Presidente, o alguien de su equipo, quien sea, porque hasta el momento y como lo ha subrayado la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) no existe un proyecto de nación destinado a la protección y seguridad de las niñas y niños de este país, quienes, no se nos olvide, son el futuro de él.

Sumemos otra voz. Ayer en un desplegado publicado en distintos medios de comunicación, la organización internacional con base en Inglaterra, Save the Children, imprimió la demanda “Exigimos poner un alto a la violencia contra la niñez. Save the Children exige al Presidente de la República, y a todos los sectores de la sociedad, crear un Programa de Emergencia para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar todas las formas de Violencia contra las Niñas y los Niños”. Otra vez urge una política pública enfocada a los niños. El Presidente respondió al Wall Street Journal, pero no a la exigencia de esta ONG. Lo interesante del desplegado es que no sólo plantea el diagnóstico del problema, sino las soluciones en todos los niveles de responsabilidad, desde el Ejecutivo, al cual se le explica un “Programa de Emergencia” con soluciones puntuales, pasando por los legisladores, diputados y senadores, para impulsar iniciativas y aprobar presupuestos para la ejecución. Y, por último, un llamado a la sociedad: “necesitamos cambiar los patrones de crianza y relacionamiento hacia las niñas y los niños. Desde generaciones hemos sido educados con formas violentas, y esa violencia escala a la escuela, a la comunidad y al país entero”.

Otra vez las malas formas de este gobierno, reacciones necesarias ante crisis humanitarias, niños en la indefensión que exigen una atención extrema.

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