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¿Cuándo volverá la normalidad?

Cuándo volverá la normalidad

Pablo Hiriart

Una verdad comienza a extenderse en la comunidad científica: la ‘normalidad’ como la conocíamos antes de marzo no va a regresar mientras el virus continúe existiendo.

El Covid-19 cambiará nuestras vidas y también modificará las prioridades del gasto de los gobiernos.

Como no podremos quedarnos en cuarentena por tiempo indefinido ni salir en desorden a contagiar o contagiarnos, hay que encontrar opciones posibles.

Esta semana en Le Monde se publicó el artículo más claro que he leído sobre el tema, bajo la firma de Maxime Vaduano, Jeremie Barush, Adrian Sénécat y Agathe Dahyot. A continuación lo reseño, o más concretamente hago una paráfrasis:

Una salida mal preparada de la cuarentena podría reiniciar la epidemia: buena parte de los que están en casa serán fuentes de contagio, aun sin saberlo, pues la mayoría de las personas no presenta síntomas. Si salen y se mezclan con el resto de la población, se va a relanzar la propagación del virus. El Covid-19 puede desaparecer de un país, pero le va a llegar de otro nuevamente.

Para desaparecer el virus se cuenta con la esperanza de que quienes lo han padecido desarrollen anticuerpos. La otra posibilidad es la vacuna, que tardará cuando menos un año. En este caso no sería necesario vacunar a toda la población, sino a un 60 o 70 por ciento para crear lo que los autores llaman “inmunidad grupal”.

La inmunidad, sin embargo, puede ser efímera si el virus muta, como ocurre con la influenza en cambios estacionales.

Si no es posible eliminar completamente el virus, la tarea es reducir el número de casos graves y mortales, limitar el periodo de hospitalización para descongestionarlos, y usar tratamientos de prevención para reducir la carga viral en el cuerpo de los pacientes y atenuar su capacidad de contagios.

Si a todos o casi todos nos va a dar y algunos desarrollarán cuadros graves de la enfermedad, hay que dilatar en el tiempo la propagación de la epidemia. Cuanto más se aplane la curva de enfermos, habrá más espacios liberados en las unidades de terapia intensiva.

El aislamiento para aplanar la curva no puede durar para siempre. Por ello, exponen los médicos franceses, en lugar de alargar el confinamiento por meses, se podrían alternar periodos de aislamiento y retorno a la normalidad.

La cuarentena volvería a implantarse en cada brote de la epidemia para limitar la saturación de los hospitales. Los especialistas lo llaman “parar y seguir”. Esto, hasta que se haya encontrado una vacuna o se alcance la inmunidad grupal.

Pero como en las regiones del mundo el clima y la intensidad de la pandemia son distintas, habría que limitar los viajes.

Otra alternativa es la “contención dirigida”, que implicaría tener en confinamiento a los enfermos, para evitar que transmitan el virus. También a la población con mayor riesgo de infectarse: ancianos frágiles, embarazadas, pacientes de otras enfermedades respiratorias.

Podrían salir personas inmunizadas que ya no son contagiosas y aquellas con riesgo mínimo, que tienen menos probabilidades de desarrollar gravemente la enfermedad.

Lo anterior provocaría serios problemas sociales y psicológicos al poner a personas durante largo tiempo en confinamiento. Además, ser joven y de buena salud no garantiza que se esté protegido.

También se puede usar el “modelo surcoreano”: detección masiva, aislamiento de personas infectadas y monitoreo de sus contactos.

Lo anterior supone identificar a portadores del virus que deben permanecer aislados; personas no infectadas que están potencialmente en riesgo, y personas inmunes que podrán salir.

Para ello, exponen, habría que realizar millones de pruebas y repetirlas con regularidad. Mantener vigiladas a las personas infectadas y entrar a rastrear su cadena de contactos mediante una aplicación móvil para, en su caso, aislarlos.

Sea como sea y aunque se levante la emergencia, habrá que mantener medidas como distanciamiento social. Las grandes reuniones tendrán que seguir prohibidas. El retorno a la “vida anterior” será “una larga y difícil pelea que implicará malas noticias y decepciones”.

Hasta aquí el comentario y paráfrasis de lo publicado en el gran vespertino francés. Lo más interesante y didáctico está en las explicaciones mediante gráficos, por lo cual dejo aquí la liga para quienes deseen -y lo recomiendo- verlo completo https://www.lemonde.fr/les-decodeurs/article/2020/04/07/les-enjeux-du-deconfinement-expliques-en-schemas_6035827_4355770.html Moralejas y conclusiones corresponden, por ahora, a cada quien. Pero dentro de muy poco será el centro del debate público.

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