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La economía: una ‘palomita’ que no vuela

palomita

Enrique Quintana

¿Realmente la economía mexicana va a tener una recuperación en forma de ‘la palomita de Nike’ como ayer lo expresara el secretario de Hacienda, Arturo Herrera?

Lo planteado por Herrera es uno de los escenarios, pero no es el único. Y me temo que tampoco es el más probable.

El Banco de México presentó la semana pasada una serie de opciones, una de ellas se llama la “U” profunda. Me parece que lo que hoy ocurre en la economía mexicana probablemente nos acerque más a ese escenario.

Permítame explicarle algunas de las razones.

1- La duración de la pandemia.

Si fuera cierto que el pico de la pandemia hubiera llegado en los primeros días de mayo, probablemente estaríamos observando ya la parte final del confinamiento. Desafortunadamente los indicios que existen y que tarde con tarde se corroboran es que no tenemos todavía claridad de cuándo nos encontraremos realmente en el punto más alto de los contagios.

Si, a pesar de ello, se insiste en la reapertura y de manera acelerada se cambia el color del semáforo en el curso de este mes, el escenario más probable es una aceleración de los contagios y quizás luego más confinamiento.

Si se opta por esperar a que realmente baje el número de casos, entonces el encierro se alargará y quizás tengamos que esperar hasta los meses de agosto o septiembre para observar una reapertura. Eso, inevitablemente, alargará el freno económico.

2- El curso de la economía norteamericana.

El desempeño de la economía mexicana también depende en una medida importante de lo que pase en EU. Y lo que ha ocurrido a partir de hace poco más de una semana, cuando se desató una crisis social que no se había visto en décadas, es un mal augurio, ya que está sucediendo en el momento en el que la pandemia sigue para arriba en muchas ciudades.

Así que, como resultado de las manifestaciones y enfrentamientos que hemos visto pudiéramos tener una aceleración de los contagios. Esto, inevitablemente, frenará la economía, golpeará a las exportaciones mexicanas y no permitirá que ese motor compense la caída del mercado interno.

3- La falta de estímulos domésticos.

En contra de lo expresado por el secretario Herrera, la realidad es que el adelanto en el ritmo del gasto, así como los créditos de los cuales habló, no serán suficientes para amortiguar la caída de la economía y el golpe económico del segundo y tercer trimestres, va a ser durísimo.

4- La pérdida de confianza de la inversión privada.

A los aspectos anteriores asociados específicamente a la pandemia, agréguele el conjunto de decisiones que han erosionado aún más la confianza de los inversionistas. Quizás, el problema principal radique en el sector energético. El conjunto de decisiones que han tomado la Secretaría de Energía, el Cenace, la CFE, entre otras instancias, ha producido una enorme desconfianza entre los empresarios que observan a un gobierno que no tiene empacho en cambiar las reglas del juego si éstas no se ajustan a su ideología.

Todos estos ingredientes hacen pensar no sólo en una recuperación más larga, sino probablemente en un esquema más incierto donde tengamos altibajos y no un ritmo sostenido de crecimiento para la economía.

En casi cualquier escenario, el PIB por habitante, esa medida que dice el presidente López Obrador que ya no es relevante, comenzará el 2022 con un nivel aproximadamente 10 por ciento por abajo del de 2018.

Y, me temo que al Producto Bruto ‘Espiritual’ no le va a ir tampoco muy bien.

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