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¿Por qué nos pegó tan duro el coronavirus?

covid-19

Demetrio Sodi

Aun cuando apenas estamos a la mitad de la pandemia, lo que es un hecho es que somos uno de los países a los que nos ha pegado más duro. Somos ya la tercera nación con más muertos y, según las estimaciones más conservadoras, rebasaremos las 90 mil muertes este año. 

Son varias las razones por las que este virus nos ha pegado tan duro, muchas de ellas resultado de años de abandono de programas para proteger la salud y combatir en forma efectiva la pobreza.

Una primera razón es el alto porcentaje de población con diabetes, obesidad e hipertensión, producto de la mala alimentación y la falta de ejercicio, así como por gobiernos que han descuidado la prevención.

Somos un pueblo desnutrido, tanto por la pobreza que enfrenta más de 50 por ciento de la población, como por los pésimos hábitos alimentarios.

Otro factor es el hacinamiento en un solo cuarto en que vive un alto porcentaje de la población, que hace imposible guardar la sana distancia y mantenerse dentro de las viviendas

Sumemos la falta de higienesuciedadbasuradescuido y falta de agua y drenaje, hacen más vulnerable a la población que los padece.

Somos un pueblo fiestero, de familias ampliadas al que le cuesta mucho trabajo el aislamiento y que ante cualquier provocación lo rompe para reunirse con la familia. 

Las costumbres y las fiestas religiosas están por encima de cualquier pandemia, y las creencias son un factor en muchos casos para ignorar las medidas sanitarias y el aislamiento. No es un problema que causen las iglesias, sino que las creencias de la población, sobre todo en zonas indígenas, hacen que no se haga caso al gobierno. 

La pandemia nos agarró con un sistema de salud pública en crisis, tanto por el abandono histórico que ha habido del sector, como porque se presentó en medio de la cancelación del Seguro Popular y la creación del Insabi. 

La falta de coordinación y desorden que se ha dado entre la federación y los gobiernos estatales es producto del rechazo de muchos de ellos a la centralización que pretende el gobierno federal de los servicios públicos de salud.

A todos los factores anteriores hay que sumarle una actitud frívola e irresponsable del presidente López Obrador, que ha creado confusión entre la población. 

El Presidente debería darse cuenta del liderazgo que tiene y que la gente sigue su ejemplo, el no usar cubrebocas, seguir en giras, ir a restaurantes y decir que hay que empezar a hacer la vida normal, ha sido la causa principal por lo que la gente ha relajado el aislamiento y como consecuencia se haya prolongado tanto la pandemia.

Muchos de los contagios y las muertes se hubieran podido evitar si el Presidente hubiese sido más responsable.

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