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Se compran diputados a 5 millones de pesos

Fernández Noroña

Manuel López San Martín

Para el PT, el pudor no existe. Existen el dinero y los billetazos. La vergüenza no, esa aún no la conocen. La política, para el Partido del Trabajo, es un asunto mercantil. Si han alquilado el membrete al mejor postor en cuanta elección se atraviesa o votado en el Congreso según el interés económico que acompañen de momento, ¿por qué habría de sorprender que intenten comprar diputados para engrosar su grupo parlamentario en San Lázaro, y así poder presidir la Mesa directiva? De a 5 millones por legislador, ha trascendido. ¿Cierto o falso, lo que asegura Jorge Argüelles, coordinador parlamentario del PES, exaliado electoral?

La respuesta podemos encontrarla en los antecedentes del propio partido.

Pensar en el PT, es pensar en el lucro desde la política. No de ahora, desde su creación. Ha encontrado en la prostitución su forma de sobrevivencia. Alberto Anaya, dueño de la franquicia, es un maestro de la transacción de votos. El partido ha recibido más de 7 mil millones de pesos de presupuesto público. Anaya acumula otro récord difícil de igualar: cuatro veces diputado federal y dos veces senador. ¿Iniciativas a destacar? Cero. Ha sido una veleta que se alía a conveniencia con el PRI, con el PAN, PRD y ahora Morena.

Seguidor del régimen dictatorial de Corea del Norte para cuyo líder, Kim Jong Un, tuvo palabras de reconocimiento (“Los progresistas del mundo sienten gran admiración por sus hazañas”, le dijo en una carta), mantiene la dirección vitalicia a través de su Consejo. A él se suman su esposa María Guadalupe Rodríguez, Alejandro González Yáñez y su hermano Óscar González Yáñez, Ricardo Cantú, Reginaldo Sandoval, Pedro Vázquez, Rubén Aguilar y Francisco Espinoza.

El Tribunal Electoral ordenó al PT hace un par de años renovar su dirigencia. ¿Qué hizo Anaya? Se reeligió adoptando una forma nueva. No tenemos presidente sino “cuerpo colegiado”, dijo entonces la dirigencia. Y listo.

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El PT, que no debería ni de existir, pues no alcanzó 3% de votos en 2015, pero cortesía de sus aliados, en aquel momento PRD y Morena que se prestaron a lanzarle un salvavidas, revivió, ahora, quiere presidir la cámara.

Los partidos sellaron un acuerdo, iniciando la Legislatura, para que, según el número de diputados, se rotara la presidencia de la Mesa Directiva. El primer año fue para Morena, este segundo para el PAN, y el próximo tocaría al PRI, tercera fuerza cuando comenzó la Legislatura. Pero el PT, que comenzó con 29 diputados, ya va por los 50 y amenaza con rebasar al tricolor. Una veintena de diputados han ido migrando. Vaya poder de convencimiento. ¿Convicción ideológica o conveniencia económica? Aún logrando una fracción más robusta, el pacto quedó establecido y la ley lo dice. Al PT la legalidad nunca le ha importado. Tiene sus incentivos en otro lado. Su lenguaje es mercantil.

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