#Especial: México agoniza con los modelos fallidos de austeridad de Andrés Manuel

Millones de mexicanos han entrado en la pobreza bajo un gobierno de izquierda, progresista e igualitario

Por @JorgedeLuna

El cambio de régimen del 1 de diciembre de 2018 arrancó con la cancelación de plazas en la burocracia del país, porque al presidente Andrés Manuel López Obrador se le metió en la cabeza que así ahorraría 200 mil millones de pesos para destinarlos a programas sociales para cumplir su promesa de “primero los pobres”.

Su llamada “austeridad republicana”, en los primeros días de su administración, comenzó a causar dolor e infelicidad en 22 mil burócratas que fueron despedidos al arrancar un gobierno supuestamente de izquierda, progresivo e igualitario.

La meta del gobierno federal contempló despedir a 70% del personal de confianza, es decir, 222 mil 115 de un total de 317 mil 979 plazas de confianza y, en lo que pareciera un ahorro comenzaría a ser un problema para el gobierno obradorista porque engrosó la base de los pobres, haciéndolos más pobres y cuyo resultado fue el desplome en su popularidad.

Sin embargo, pese al asegurar que su gobierno estaba preparado ante la pandemia, la cuarentena vino a finiquitar lo que el Presidente había empezado: los despidos, sin contar que México transitaría por una de las crisis más severas como consecuencia del coronavirus y del paupérrimo -1%.

El Universal señaló que en un año la aprobación de López Obrador pasó de un 79.5% a un 57.1%, mientras que un estudio similar de Reforma indicó que su popularidad cayó de un 78% a un 59%, es decir, una caída en picada de 20 puntos de diciembre de 2019 a marzo de 2020.

Medición de la felicidad

La capacidad de la economía mexicana para generar empleos productivos, al menos al mismo ritmo que crece la población en edad laboral, es uno de los principales retos que ha enfrentado el país desde principios de los ochenta, sin embargo, dicho reto se vió desplomado cuando en 2019 cerró con un crecimiento de -1%.

Alberto Tovar, experto en finanzas explicó que López Obrador ha dicho infinidad de veces que el problema de la inseguridad es la pobreza, y en particular el empleo.

“¿Cómo aumentar la ocupación sin avance productivo? ¿Cómo generar una elevación del bienestar sin dinero? Porque se ve reflejado en el acceso a hospitales, escuelas, carreteras, electrificación, etcétera”, se preguntó el analista.

Y dijo el experto: el bienestar y la felicidad deben añadirse a la medición del desempeño de los gobernantes, pero no con la finalidad de simular un ‘buen resultado’. 

Al respecto , el periodista Daniel Moreno escribió en la revista Nexos, que Andrés Manuel López Obrador, citó su discurso de toma de protesta, señaló que “el Estado se ocupará de disminuir las desigualdades sociales, no se seguirá desplazando a la justicia social de la agenda del gobierno. No se condenará a quienes nacen pobres a morir pobres”.

“Hoy, sin embargo, hay una grave disonancia entre el discurso de AMLO y la manera en que combate la pobreza: por una parte, impulsa una serie de programas sociales que buscan redistribuir el ingreso y capacitar a poblaciones específicas, como Jóvenes Construyendo el Futuro; por otra, no obstante, la manera en que se ha puesto en práctica su política de austeridad y de combate a la corrupción debilita la capacidad del Estado para proveer servicios básicos de calidad y dotar de capacidades a los individuos”, escribió Moreno.

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