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#Reportaje: Enfermarse de COVID-19 es un lujo poco costeable

#Reportaje: Enfermarse de COVID-19 es un lujo poco costeable

Cuando comenzó la pandemia, en marzo de este año, la gente no consideró los gastos que implicaría el enfermarse de coronavirus, o que un familiar contrajera la enfermedad y tuvieran que internarlo. Mucho menos estaban preparados para enfrentar un gasto que surge de repente.

Marisol Yáñez y su familia no lo vieron venir, hasta que se enfermó primero el papá de su esposo, quien contrajo el virus en su trabajo como mecánico. El señor no requirió hospitalización pero el neumólogo que lo revisó le cobraba mil 350 pesos cada consulta que le daba en su casa; a eso se sumaron 35 mil pesos del tanque de oxígeno que tuvieron que comprar y los medicamentos: antibióticos, antivirales, un anticoagulante, ibuprofeno y otras cosas que incrementaron una cuenta de farmacia de casi 10 mil pesos.

Al se único hijo, su esposa absorbió muchos de los gastosas para atender a su padre. El problema financiero de la pareja se agravó cuando la abuelita de Marisol enfermó de coronavirus: el mismo neumólogo acudió a casa a verla y cobró lo mismo por las consultas; la recarga del tanque de oxigeno les costó mil pesos; mañas la cuenta de la farmacia, ya que la señora era diabética e hipertensa.

“Me quedé sin ahorros. Mi familia, mis tíos no podían costear todo lo que necesitaba mi abuelita, nadie tenía dinero y otros tíos ya estaban enfermos, así que tuve que absorber todos los gastos”, cuenta Marisol.

Como ella, miles de personas han tenido que cubrir los gastos que implica que una persona se contagie de coronavirus con los recursos que tienen, o incluso vendiendo propiedades y pidiendo préstamos para darle al paciente la atención que necesita.

Las aseguradoras y la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) únicamente han estimado los gatos por hospitalización de pacientes graves, que pueden requerir atención en la unidad de cuidados intensivos y otros insumos médicos, como entubación.

Los últimos datos de la AMIS reportan que los gastos pueden ir desde los 10 mil pesos si es una atención ambulatoria, poco más de 400 mil pesos por internarse en un hospital, hasta casi un millón de pesos por la estancia en una unidad de cuidados intensivo de un hospital privado.

Sin embargo, hasta ahora no se han contabilizado los gastos de familias como la de Marisol, que no tuvo que recurrir a hospitalización pero atendió a su abuelita y a su suegro en casa, y al final en el sistema público.

Gastos de un paciente con COVID-19

  • Prueba PCR desde 1,350 hasta 3,500 pesos
  • Receta de farmacia 2,000 pesos en promedio (sin contar medicamentos por co- morbilidades)
  • Tanque de Oxigeno 30 mil pesos comprado, 10 mil pesos en renta por un mes
  • Consulta médica 10 pesos en consultorios de farmacia; 800 pesos médico general; desde 1,200 médico especialista
  • Estudios posteriores entre 1,000 y 5,000 mil pesos, dependiendo del tipo de estudios requeridos.

Estos gastos se incrementan si el paciente se agrava y requiere mayor atención médica. Como ocurrió con la abuela de Marisol, quien al final tuvo que ser internadade emergencia al Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), ya que le colapsó un pulmón.

Si bien la atención médica y la estancia fue gratuita, por s¡e un hospital público, Marisol pagó otros 3 mil pesos en sondas, bolsas e insumos médicos que le solicitaron en el instituto para atender las complicaciones de la señora

Y pese a todos los esfuerzos hechos por los médicos, al final la señora no sobrevivió y perdió la batalla contra el COVID en agosto pasado. Luego de que les entregaron el cuerpo, Marisol y sus hermanos tuvieron que organizar un servicio funerario rápido para después enterrar el cuerpo.

Los servicios funerarios les costaron otros 70 mil pesos. “Y nos salió barato, porque teníamos un conocido que nos ayudó a bajar los precios del funeral, el ataúd y demás, si no hubiera sido más y ya no teníamos con qué pagarlo”, dice la joven de 35 años.

Marisol agradece que no tuvieron que pedir prestado y entre ella, sus hermanos y algunos primos al final pudieron pagar el monto final de una enfermedad de un mes que consumió la vida de su abuelita. 

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