#SOS: Muertes, drogas y atentados, rebasan la estrategia contra el narco en CDMX

La batalla entre grupos criminales de la capital pone en jaque las colonias de Tepito, Tláhuac y la zona de fiesta por excelencia, el corredor Roma-Condesa

Por @JorgedeLuna

Las calles del Centro Histórico de la Ciudad de México dejaron de ser la “Ciudad de los Palacios” que concentra el poder económico, político y social para convertirse en una pesadilla de sangre y muerte que emigró del norte de la República para asentarse en la capital.

14 grupos delincuenciales se han apoderado de las calles de una de las ciudades más grandes del mundo. Lugar estratégico en el que antes era sólo de tránsito de la droga, pero eso se acabó, y desde hace más de una década la cocaína, la piedra, las tachas, mariguana… se convirtieron en el ‘souvenir’ de los jóvenes al visitar el centro del país.

El éxito durante muchos años de la estrategia de seguridad en la capital mexicana ha radicado en mirar hacia otro lado. Se negaba, escondía, disfrazaba pero…. eso se tornó insostenible.

Las escenas que se veían en Tamaulipas, Sinaloa, Zacatecas, Monterrey, Sonora de cuerpos desmembrados, colgados, decapitados y torturados comenzaron a verse en lo que antes era “el DF”.

Sí, el defeño, chilangolandia, capirucha y la CDMX son lo mismo. Lo caracteriza el Palacio de Bellas Artes, pero también un “Barrio Bravo de Tepito”; una Catedral monumental, pero también un tianguis más grande de Latinoamérica: “San Felipe de Jesús” en el que se encuentra hasta bazucas y granadas de fragmentación.

En un reportaje de El País narra que la cuestión desde hace años no es si hay narco en Ciudad de México o cómo deciden llamarlo: pandillas o cárteles. Se trata, más bien, de si quienes controlan las calles de la capital tienen la capacidad de romper esa sensación de oasis, de refugio para el resto de la República mexicana.

“Tláhuac, Tepito y la joya de la corona, el corredor Roma-Condesa, se han convertido en los últimos años en el escenario de una pugna entre diferentes bandas.”

El Cártel de Tláhuac

El pasado 20 de julio de 2017, autobuses y microbuses en llamas bloquearon una de las avenidas más importantes del sur de la ciudad. Detrás de aquel incendio había algo que el gobierno de la capital no quiso reconocer hasta mucho después, obligado por los acontecimientos: el narcotráfico estaba metido en las entrañas la capital, consignó El País.

Un capo de la droga asesinado por los militares, un operativo de la Marina en plena sede de los poderes de la República. Una imagen habitual en el norte, en Reynosa o Matamoros, pero insólita en el núcleo político y económico del país.

¡Mataron al Ojitos! ¡Mataron al Ojitos! ¡Mataron al Ojitos! Habían matado a El Ojos, Felipe de Jesús Pérez Luna, líder del cartel de Tláhuac . Y no estaba solo, quienes provocaron aquellos disturbios era un grupo de vecinos armados que decidieron vengar aquella muerte.

Unión Tepito vs. Fuerza Anti Unión

El pasado 19 de septiembre de 2018, la BBC informó que se registró una cruenta batalla entre bandas que causó una matanza en Garibaldi, la plaza de los mariachis de Ciudad de México.

Dijo que el ataque ocurrió a menos de 10 calles del Palacio Nacional presidencial y de la sede del Gobierno de Ciudad de México.

Seis personas murieron por este ataque que ya es considerado como uno de los más graves de la escalada de violencia registrada en Ciudad de México en el último año.

Es una situación que tiene como protagonista a una banda de delincuentes: la Unión de Tepito.

La disputa entre dos facciones de esa organización, la más poderosa de la actualidad en la capital mexicana, ha generado niveles y formas de violencia no vistos en la ciudad.

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