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#CartasDeUnCiudadano: Exterminio de organismos autónomos, ¿pataleta mediática?

Por Sebastián Jaimes Garfias

Twitter:  @Sebastian_JG16

Una de las más recientes propuestas del Ejecutivo de reforma, en cuanto a la administración pública y sus egresos, tiene que ver con los organismos autónomos, sus funciones y sus presupuestos.


Recordemos que este tipo de organismos, reciben parte del presupuesto federal, pero son administrados de manera independiente al gobierno (de ahí su autonomía), es decir, en ocasiones actúan como contrapeso de éste y están a su disposición y de la ciudadanía.


Algunos ejemplos son el INEGI, la CNDH, el INAI y otros.

En una reciente conferencia de prensa el titular del Ejecutivo argumentó que la administración pública debe ahorrar y ser eficiente; debe prescindir de enormes aparatos burocráticos, creados en los “gobiernos neoliberales del pasado”, para mejor destinar eso recursos a la salud o a la educación. En pocas palabras puso sobre la mesa la posibilidad de eliminar algunos de los organismos mencionados anteriormente.

Es preocupante pensar en la posible desaparición de estos organismos porque no nada más actúan como contrapesos del gobierno, también son fuentes de información y trabajo para la ciudadanía.

Son actores importantes de la vida pública del país.


A pesar de todo, el presidente tiene cierta razón al hablar del origen “neoliberal” de estos organismos, ya que, existen cláusulas del viejo Tratado de Libre Comercio y del nuevo Tratado-México-Estados Unidos-Canadá que indican que estos organismos deben existir para vigilar a las instituciones de gobierno; en ese sentido, el presidente se equivoca al asegurar que la administración actual no es neoliberal, pues formar parte de un acuerdo comercial y adherirse a sus estatutos, es justamente ser neoliberal.


Si la genuina intención del presidente es inyectar fondos a la educación y a la salud, debería considerara sustraer dichos fondos de proyectos obsoletos como la refinería de Dos Bocas o proyectos ecocidas como el Tren Maya. Ahí sí que hay dinero, y mucho.


Al final de día, y como hemos visto a lo largo de estos dos años, el presidente dice muchas cosas y cumple poco, es “mucho ruido y pocas nueces”.

Quizá no pase nada con los organismos y todo haya sido una pataleta mediática, otra de sus teatrales búsquedas de atención.

Toda administración debe proponerse ser más eficiente y mejorar, es verdad; sin embargo, cerrar organismos o quitarles presupuesto no es ser eficiente, es simplemente ahorrarse trabajo y dejarse envolver por la comodidad y la simplificación de las cosas.

Entendamos esto, no es tan difícil.

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