4T de bajo riesgo

  • Genaro Lozano

Hace 36 años se registraron los primeros casos de VIH y sida en México. El Instituto Nacional de Nutrición documentó los primeros casos en 1983. Miguel de la Madrid era Presidente y durante su sexenio nunca se refirió al inicio ni al desarrollo de la pandemia en México. Fueron las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) las que empujaron el tema. La crisis económica, la ignorancia en torno a una enfermedad nueva y el estigma asociado a la homosexualidad, hicieron que De la Madrid fuera nuestro Ronald Reagan en materia de VIH y sida, ya que el presidente estadounidense también se apanicó con la llegada de la enfermedad a EU, detuvo la investigación y se tardó en referirse al tema.

La negligencia de las autoridades es de alto riesgo. No solo para pacientes que viven con VIH, sino para pacientes de otras enfermedades graves. La negligencia del Estado también mata, pero también la corrupción que parece endémica del sistema político mexicano ha cobrado la vida de personas. Lo vimos en el Paso Exprés de la Autopista México-Cuernavaca, lo hemos visto en el sector salud cuando se dieron quimios falsas a niños con cáncer, como ocurrió en el Veracruz de Javier Duarte.

La historia del VIH y del sida en México ha sido ya muy documentada. El Conapred publicó en 2010 el documento “Memoria de la lucha contra el VIH en México”, mismo que sintetiza las batallas de la sociedad civil, la discriminación y la reacción de distintas autoridades ante el inicio de lo que Luis Manuel Arellano llamó “el cáncer rosa”. Ha sido solo gracias al empuje de activistas que el Estado mexicano ha respondido al virus.

Con el gobierno de AMLO no ha sido distinto. El manotazo ordenado para combatir la corrupción es entendible y hasta necesario. Sin embargo, la fulminante rapidez con la que se interrumpieron apoyos a las OSC o la compra de medicamentos sí hizo que la 4T se volviera de alto riesgo para los más vulnerables. Por ello, de la mano de organizaciones como Letra S, del histórico activista Alejandro Brito; La Fundación México Vivo y de los mejores médicos especialistas en el tema de VIH y sida, los doctores Gustavo Reyes Terán, Juan Sierra y Andrea González, entre otros, así como quien escribe estas líneas, presentamos la propuesta de un “Nuevo Paradigma para el combate al VIH” ante autoridades de Hacienda y Salud.

El nuevo paradigma fue aceptado y traerá a México los medicamentos más potentes y avanzados, que son más eficaces en el control del virus. Además estos medicamentos son los que menos efectos adversos generan y por ello son los más seguros. Simplifican la toma, ya que son menos medicamentos requeridos y generan menor resistencia entre los pacientes. La propuesta aceptada por las autoridades implica además menos costos para el erario mexicano. Los detalles los tendrán que dar a conocer la Secretaría de Salud y Hacienda, pero hasta el momento la construcción de este nuevo paradigma refleja el vínculo virtuoso que hay cuando Sociedad Civil propone y las autoridades tienen no sólo la disposición de escuchar, sino de instrumentar.

La ONU se ha propuesto el objetivo de erradicar el VIH para el 2030 y México ha suscrito este objetivo. Para ello se necesita que 90% de la población que vive con VIH sepa que el virus está en su sangre. Que el 90% de las personas diagnosticadas reciba el tratamiento y que el 90% de quienes reciben tratamiento estén controlados y sean indetectables para ya no transmitirlo. Este 90-90-90 debe cumplirse para el 2020. El Nuevo Paradigma VIH México ayudará a esta meta, pone la salud por delante de todo y es un virtuoso caso de éxito y colaboración entre las OSC, sector médico y gobierno. Ojalá el modelo se replique a más medicamentos y urge que la Secretaría de Salud dé información oficial, especialmente del desabasto y del cambio de medicamentos con el nuevo paradigma. Así la 4T pasa a ser de bajo riesgo y pone a México en la vanguardia en la lucha global contra el VIH y sida.

@genarolozano