Adiós a los puentes peatonales

Todos los hemos visto, hay en todas las ciudades del país, en su mayoría son peligrosos, están sucios o les falta mantenimiento y las distancias para cruzarlos son enormes. Se trata de los puentes peatonales.

Estas estructuras del siglo pasado se crearon con el fin de “ayudar” a que la gente pudiera cruzar de manera segura por las calles. Sin embargo, lo que en verdad terminaron creando fueron calles donde los peatones no importan.

No cumplen su función

Un estudio realizado en el 2008 por el Instituto de Geografía de UNAM, reveló que 26.68 % de los accidentes en la Ciudad de México ocurre a menos de 300 metros del 66.45 % de los puentes peatonales. Un puente provoca que el automovilista se confíe de que no habrá personas en la vía.

Según la pirámide de movilidad, los peatones están en la parte más alta y los autos en la más baja, pero esto no se cumple. La mayor inversión de dinero se da a mejorar las vías para vehículos y poco se otorga a los peatones.

De unos años para acá, organizaciones como la Liga Peatonal han realizado campañas para erradicar este tipo de construcciones en donde quiera que existan.

No más puentes peatonales

La motivación para eliminar los puentes peatonales es sencilla, no sirven y salen caros.

Construir uno cuesta 2.4 veces más que habilitar un cruce seguro. El gasto por mantenimiento será menor y los beneficios son mayores.

Los puentes peatonales en realidad vuelven más vulnerables a las personas, además que no son nada amables con personas que tengan alguna discapacidad o problemas de movilidad.