Dos pequeñas, pero no menores, historias

Salvador Camarena

Hay gente haciendo y diciendo cosas que merecen ser retomadas en espacios periodísticos convencionales. Hoy presento dos. De dos mujeres que publicaron estas pequeñas, pero no menores, historias en Facebook en los últimos días.

Conozco a ambas. Y casi adivino que no necesariamente les gustará ver que saqué sus textos de la red social donde ellas interactúan. Creo que, sin embargo, la conversación pública debería exponerse más a menudo a temas como estos.

El primer mensaje lo publicó la artista gráfica Clarisa Moura, el 28 de junio:

“El otro día, me meto a un súper en Polanco por un par de cosas… llego a la caja y la abuelita jorobadita por los años que embolsaba apenas podía estar de pie… ‘Deje abuela yo meto todo, no se preocupe’, mientras algo en mis adentros me iba violentando y angustiando hasta las lágrimas… salí y veo a un montón de gente alrededor de unos perritos pompositos, todos atentos a sus gracias.

“Se me caían las lágrimas de la impotencia. Odio que este puto sistema me obligue a ser testigo, cómplice y partícipe de los actos más aberrantes. Odio el desprecio a los viejos, su abandono y la normalización de la violencia a la que somos sometidos todes.

“Me volví al súper, saqué el billete más grande que tenía y ante la mirada desconcertada del cajero (joven e impertinente con la abuela y su lentitud) y la de la abuela misma, le digo ‘tenga abuela, por favor vaya a su casa a descansar’…

“Me miró, sin comprender mucho… no sé si lo hizo… ojalá sí, quién sabe…

“No me sentí mejor, no me siento bien… hay días que no puedo con este mundo del revés, que no es como el que nos cantaba María Elena…”

***

La otra historia es más o menos conocida en la comunidad cinematográfica, pero merece salir de ese ámbito. Érika Ávila, entre otras comprometidas personas, organizan cada año el ¡ZAPATÓN!, que es una donación de 170 pares de zapatos para niños y adolescentes. Este año además necesitan 170 pares de tenis, para actividades deportivas, obvio. A lo largo de junio, y hasta el 17 de julio, estarán recibiendo donativos, y calzado (nuevo). Si les interesa sumarse, busquen a erika.avila en FB. Aquí lo que Érika ha posteado en la edición 2019 del ¡ZAPATÓN!:

“Oiga! Se acuerda usted de la casa hogar que queremos mucho y a la cual usted ha cooperado desde el CAMATÓN, DONACHÓN y el ya clásico ZAPATÓN! Bueno, pues los 170 niñas y niños de la casa ahora ocupan zapatos escolares, si usted quiere y puede, ayude a estos hermosos críos con un nuevo par de zapatitos para su ciclo escolar. Las condiciones son que sean nuevos, que si dice sí, no hay manera que luego diga no, y que los entregue ya sea en la Escandón o enfrente de los Estudios Churubusco o en el Teatro Helénico antes de 20 julio…

“Lo que más me gusta del zapatón, donachón y demás actividades que hacemos para la casa hogar es llegar a la casa y que los niños y niñas vean su nombre escrito en un regalo, que se les nombre, se les aplauda y se les abrace. (…) Cuando ustedes depositan nosotros vamos, compramos los zapatos y envolvemos. No se saquen de onda con que no reciba ropa usada, esto que hacemos es otra cosa, por su atención, gracias.

“Un tip para esta noche de Arieles: Para romper el hielo o cambiar la conversación (a veces es taaan necesario), pueden preguntar: ¿Y tú ya te sumaste al Zapatón? y dato duro: el 80% de los participantes son miembros de la comunidad cinematográfica, ¡uff! ¡qué pinche orgullo me dan! Buena noche y neta que este tip los hará ver súper chic, se sentirán unos Guillermitos del Toro”.

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