La responsabilidad de Sheinbaum y la muerte de Norberto

Carlos Matute

Siempre he pensado que es excesivo exigir la renuncia de un gobernante por la falla de un cualquier servidor público bajo su jerarquía y poder de mando. Es responsable del comportamiento de los inmediatos, pero no de todos. La administración pública es una organización que opera a través de competencias distribuidas entre una infinidad de órganos y los titulares de cada uno de ellos son los responsables de ejercer debidamente sus competencias.

No es correcto política o administrativamente, ni mucho menos con consecuencias jurídicas atribuir un error de una instancia de primer contacto con la población o en la base de la pirámide organizacional a la cúspide de la misma.

El secuestro y asesinato de Norberto Ronquillo indigna. El dolor y el miedo explican que los familiares y algunas organizaciones de la sociedad civil pretendan culpar a Claudia Sheinbaum de lo ocurrido. Sin embargo, esto no es correcto, pero tampoco es válido que la jefa de gobierno quiera sacudirse el problema actual de incremento de la inseguridad acusando a sus antecesores o que se defienda alegando que hay un complot contra ella. Ambos son discursos falaces. Mejoró mucho el discurso gubernamental cuando asumió su responsabilidad e instrumentó acciones.

Las cifras –seguramente ya saben quién tiene otras- son concluyentes. En los últimos seis meses los delitos han aumentado significativamente en la Ciudad de México, incluido el secuestro. Por ello, hay una preocupación social real, que no es inventada por los colectivos, ni las organizaciones de la sociedad civil.

La principal causa es una común a muchos de los problemas que se han agudizado con la 4T (la restauración del autoritarismo). El gobierno está paralizado, carcomido por la ignorancia y la consecuente soberbia. Las unidades antisecuestro, como ha sucedido con otras instancias gubernamentales, fueron desmanteladas por la austeridad draconiana y los recortes de personal y presupuestarios sin sentido.

No es criticable que el nuevo gobierno renueve cuadros directivos de la administración. Lo incorrecto es que remueva a los servidores públicos de antaño por el puro “sospechosismo” que deriva de su supuesta colaboración con el neoliberalismo y no los sustituya con personas capaces para el puesto o que deje vacantes los cargos en manos de un encargado del despacho indefinidamente. Esto ya pasó con la contingencia ambiental sufrida y ahora con los secuestros.

¿Cuántos temas más afloraran en los próximos meses? Todos los que el lector se quiera imaginar. La curva de aprendizaje de los funcionarios bisoños lamentablemente será larga, ya que todavía no se han dado cuenta que la mayoría de los problemas son estructurales y que con la saliva discursiva o acciones improvisadas no se van a resolver.

Es previsible la acumulación de más rezagos por varias razones: un mal diagnóstico –todo es corrupción-; menos recursos humanos, peor pagados y desmotivados; escasez de presupuesto que se concentra en el rescate de PEMEX y cubrir los hoyos abiertos por las malas decisiones como la cancelación del Nuevo Aeropuerto, y un conflicto permanente con empresarios, los medios de comunicación, los científicos, la clase media, los sindicatos, los órganos autónomos e intergubernamentales (grilla constante entre los miembros del gabinete, las cámaras y la dirigencia de morena).

Para mal de los capitalinos, Claudia Sheinbaum será un foco de las insuficiencias y rezagos porque la Ciudad de México es una caja de resonancia nacional y porque es precandidata natural para el 2024 y sus compañeros de partido serán los primeros que magnificarán sus problemas y la falta de solución a los mismos.

Lo anterior es lo que explica la reacción tan virulenta en su contra, aunque ella no sea responsable de la buena o mala investigación, que corresponde al ministerio público, pero si es una alerta sobre la urgencia de contener la inseguridad en la Ciudad.

Sin embargo, es conveniente que alguien le informe a la Jefa de Gobierno que el actual Presidente de la Corte, Zaldívar Lelo de Larrea, en el caso de la guardería de ABC defendió en su proyecto de sentencia que el Director General del IMSS era responsable de los hechos que sucedieron en Sonora por falta de supervisión.

En esa lógica jurídica, que no comparto, Claudia Sheinbaum es responsable de la tardanza en la investigación del secuestro y de toda irregularidad que suceda en la administración pública de la Ciudad de México. Esto es un absurdo.

Claudia Sheinbaun no debe ser acusada injustamente, pero el plazo para mostrar un cambio en las tendencias de aumento de los delitos disminuye más rápidamente después del caso Norberto. Todos esperamos que le vaya bien, en beneficio de los habitantes de nuestra noble Ciudad de México.

P.D. Mis más sentidas condolencias a los familiares y amigos de Norberto, a quien la avaricia y maldad humana le impidieron realizar sus sueños.

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores Nivel I
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