Las 3 del día

No hay otras cifras

Enrique Quintana

Durante el mes de mayo solo se crearon tres mil 983 nuevos empleos formales netos en México. La caída respecto al mismo mes del año pasado es de 88 por ciento.

Se trata de la menor creación de empleos para un mes de mayo desde hace una década, cuando vivimos la crisis de 2009.

En ese entonces no solo no se crearon empleos, sino que se destruyeron 111 mil 476 puestos de trabajo.

Tenemos hasta ahora pocas estadísticas económicas de mayo, pero la cifra de empleo nos hace pensar que los datos que van a surgir indicarán una economía virtualmente estancada.

El crecimiento del empleo entre abril y mayo fue de 0.01 por ciento. Como quien dice, nada.


Lo peor de nosotros

Imagen de UNAM Global

Raymundo Riva Palacio

Los mexicanos somos xenófobos y racistas. No es nuevo. Somos hipócritas y sibilinos, que al escudarnos siempre en sonrisas y calidez al primer contacto, proyectamos una imagen contraria a lo que somos debajo de la epidermis. Discriminamos por el color de la piel, por condición socioeconómica, y hasta por la forma como se habla y viste. Usamos palabras para marcar las diferencias –como al emplear nacos, indios y fifís genéricamente, y georreferenciar el racismo, como cuando al describir comportamientos se habla de los satelucos. Hemos dividido la Ciudad de México en corredores socioculturales que levantan fortalezas de norte a sur y de oriente a poniente, edificados desde una edad temprana, cuando los niños y las niñas cursan la primaria.

La nuestra es una sociedad refractaria, rígida y hermética, aún entre nosotros mismos. Muchas veces no queremos ver los monstruos que llevamos dentro. Somos de una cordialidad extrema cuando decimos, como parte de nuestros modales, “la casa de usted” cuando hacemos una referencia al lugar donde vivimos, sin que en la mayoría de las veces demos pasos para adelante. ¿Cuántas personas que suelen decir eso como muletilla de urbanidad pasan a la siguiente fase y abren realmente las puertas de la casa de uno al extraño? Nos excedemos en atenciones cosméticas y siempre decimos a quien hacía años no veíamos: “Qué gusto verte. He estado pensando mucho en ti. ¿Cuándo nos tomamos un café?”. La respuesta es idéntica. Sabemos que eso no se siente ni se piensa, pero forma parte de un código de comunicación muy mexicano, y muy falso.


El costo de la democracia

Las cifras oficiales del IMSS reportan una caída importante en la creación de empleos en el país. Desde la crisis del 2009 no se veía.

Leonardo Kourchenko

A lo largo de estos casi 25 años de transición política o casi 20 años de alternancia en el poder, mucho se ha escrito y debatido acerca del modelo de financiamiento a partidos, el costo del aparato electoral en su conjunto y el elevado egreso para costear procesos electorales.

Muchos argumentos coinciden en señalar a la naciente e imperfecta democracia mexicana, como una de las más caras del mundo.

El mecanismo diseñado que consistía en utilizar dinero público para “activar” a los partidos y a la sociedad civil a participar en política y fortalecer la democracia, obedecía en los años 90 al desmantelamiento del sistema de partido único o partido hegemónico en el poder. Contrarrestar su fuerza, la inercia de sus prácticas, remontar su enorme presencia y su cultura omnipresente y todopoderosa. Construir gradualmente la percepción social, civil, ciudadana, de que se podía derrotar al gigante que había gobernado por más de 70 años.

El otro argumento que daba sustento al modelo, era impedir que los grandes capitales provenientes de la empresa, de la iniciativa privada o también del narcotráfico y el creciente crimen organizado en aquellos años, fueran incapaces de imponer partido, modelo o candidato.

Sin duda, sirvió. Hemos vivido –a un elevado costo al erario de la nación– auténticas competencias electorales, locales y federales, hemos presenciado el surgimiento de fuerzas y partidos, así como de candidatos, para después reducirse al inevitable desgaste del poder. Hemos observado sonados triunfos de oposición haciendo realidad la alternancia sucesiva –PRI-PAN-PRD-PRI o PAN, etc.– de partidos que van y vienen, pretenden renovarse, reestructuran cuadros y plataformas o renuevan candidatos.


Las tres del día es un ejercicio de compartir columnas que tratan los temas más importantes del día. Pueden leerse en su totalidad en los links correspondientes.

One Comment

  1. Patricia

    Vaya que son mentirosos, al contrario, la tasa de empleo ha mejorado, quieren chayote o qué para decir la verdad.

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