Las 3 del día

Irma Eréndira en su laberinto

Martha Anaya

Qué trabajo le costó a Irma Eréndira Sandoval dar cuenta ayer –al término de la mañanera en Palacio Nacional y ya sin la presencia del Presidente de la República- del caso del ex súper delegado en Jalisco, Carlos Lomelí.

Su mensaje ante los medios de comunicación osciló entre la arenga al gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador, y el digo, pero no digo –envuelto en tecnicismos- sobre las investigaciones que se están llevando a cabo sobre el tema.

La secretaria de la Función Pública blandía la espada ante los privilegios y los conflictos de interés, al tiempo que ocultaba el origen de las denuncias (Mexicanos contra la Corrupción) que prácticamente obligaron a su dependencia a actuar contra Lomelí. Pero antes de todo, la doctora Sandoval nos recetó su apología:

-Con el gobierno del licenciado Andrés Manuel López Obrador hay un antes y un después en la aplicación de la justicia y la construcción de la nueva ética pública.

-El gobierno del presidente López Obrador no avanza a costa de quinazos, ajustes de cuentas, persecuciones y encarcelamientos de líderes políticos y sindicales incómodos, sino sobre la base del respeto a la Constitución, el apego al Estado de Derecho y la construcción de mejores leyes y normativas que nos permitan avanzar en la ética pública de nuevo signo que exige esta transformación.


Minera México es sinónimo de destrucción

Alejandro Sánchez

Luis Alberto Medina, uno de los periodistas más consolidados de Sonora, creció hasta la prepa en Cananea y ha sido testigo de cómo Grupo México jodió la vida de los habitantes, de la devastación del lugar, de los ríos de Sonora y otras partes del país, y ahora observa con enojo otra catástrofe ocasionada por la empresa de Germán Larrea que se suma a la amplia lista de sus desastres ocasionados: el derrame de ácido en el Mar de Cortés que está matando a las especies.

México era una paraestatal que proporcionaba un estado de bienestar casi socialdemócrata europeo en Cananea: cubría a sus trabajadores gastos de alimentación, servicios de salud a domicilio, recreación y buenos sueldos, pero en el periodo salinista se puso a la venta con el argumento de que ya no era costeable”, cuenta desde allá el periodista que coordina con éxito a un equipo de investigación.

A partir de entonces, la vida cambió en su Cananea, de donde se extrae oro y cobre. Cada vez son menos las familias de sus amigos y conocidos que se emplean en la mina sin las prestaciones ni sueldos de antaño, los habitantes del pueblo respiran la contaminación que detona la empresa y se filtra ácido en el subsuelo. El pueblo perdió su brillo histórico de finales de los ochenta.

En una carta que el colega escribió ayer a Larrea le dice: “Terminó usted como el hombre más rico con Peña Nieto: de 16 mil 700 millones de dólares que reportó Forbes entre 2012 y 2018, acumuló un aumento de 3.59%. Ustedes ganaron. Nosotros los sonorenses perdimos. Hasta Carlos Slimperdió. Ustedes, no”. Tiene razón el periodista, nada más hay que echarle un ojo al último reporte de la Bolsa Mexicana de Valores.


Ambición e impunidad en BC

Alejandro Cacho

Con el paso de las horas y los días aumenta el daño a la imagen, a la autoridad moral y política de Morena, el partido de Andrés Manuel López Obrador. La razón: la ambición de poder de Jaime Bonilla Valdez, gobernador electo de Baja California, y la tardanza en rechazarla contundentemente.

Las evidencias y testimonios de los actores en Baja California indican que estamos frente a una trama de impunidad a cambio satisfacer la codicia por el poder de un cuestionado empresario maquilador y de medios de comunicación; amigo añejo del presidente López Obrador; ex priista que siempre quiso ser gobernador; ciudadano estadounidense señalado de tener viejas amistades con personajes ligados al mundo del narcotráfico en Baja California.

Esta historia de intrigas, corrupción e inmunidad comprada con millones de dólares parece el guión de una novela política-policiaca situada en un país ficticio, pero por desgracia no es así.

Es real y ocurre en México. Contra toda lógica democrática, los diputados bajacalifornianos aprobaron aumentar de dos a cinco años el periodo de gobierno de Jaime Bonilla. O sea, hicieron lo que les dio la gana con la Constitución del Estado y podrían sentar un precedente peligroso, según algunos.

Es decir, a capricho decidieron aumentar más del doble el periodo del gobernador electo, Jaime Bonilla. Y dejaron la puerta abierta para que cualquier legislatura del país, a capricho, decida lo que a sus intereses convenga, aunque vaya contra la voluntad de los electores.


Las tres del día es un ejercicio de compartir columnas que tratan los temas más importantes del día. Pueden leerse en su totalidad en los links correspondientes.

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