Las 3 del día

Seis meses sin medicina del terror

Hernán Gómez

Han transcurrido ya seis meses del mandato de López Obrador, un periodo que puede considerarse relativamente amplio como para hacer una primera evaluación. No cabe duda que hay frustración, confusión e incomprensión, y que muchos de los cambios prometidos todavía tardarán en materializarse.

Hace un tiempo, en una reunión con un pequeño grupo de empresarios, el presidente hizo un comentario que a mi juicio permite entender mucho de lo que hoy estamos viviendo. Varios de los presidentes que le antecedieron, les dijo en esa ocasión, tenían buenos propósitos, querían de buena fe cambiar el país. No pudieron hacerlo, sin embargo, porque se creyeron la receta de la medicina del terror.

Así, cada vez que un presidente planteaba promover cambios, alguien salía a decir que esto o aquello no era posible porque el país se desplomaría. Ya porque los medios se le vendrían encima, ya porque las calificadoras actuarían de esta u otra manera, ya porque determinado grupo de interés no lo permitiría.

“A mí eso no me va a pasar”, habría dicho el presidente en esa reunión en la que, palabras más, palabras menos, dijo a ese reducido grupo: “A mí no me van a frenar con la medicina del terror, no me van a detener”.


¿Por qué no empezaron por aquí?

Alejandro Hope

Esta semana, hubo cambio de mando en la Policía Federal (PF). Dejó el cargo de comisario general, Arturo Jiménez Martínez, un policía de larga data, dejando a la cabeza de la agonizante institución al general Luis Rodríguez Bucio.

Como recordará el público lector, este es el segundo nombramiento del general Rodríguez Bucio en pocas semanas: a mediados de abril, fue designado por el presidente Andrés Manuel López Obrador como el primer comandante de la Guardia Nacional (GN).

¿Cómo explicar este segundo nombramiento? ¿Por qué poner al general al cargo de una institución que va a desaparecer en un plazo máximo de 18 meses, según lo especificado en la recién aprobada ley orgánica de la GN? ¿Por qué no se concentra en exclusiva a la construcción de la nueva institución?

Por una razón simple: la GN existe en la ley, pero no existe en la práctica. No tiene reglamento, ni estructura, ni presupuesto, ni instalaciones, ni equipo, ni (crucialmente) plazas. Todo eso vendrá eventualmente, pero toma tiempo. Por ejemplo, la ley dio un plazo de 180 días para la publicación del reglamento. La estructura, el equipo y las plazas vendrán después. Entonces la manera más fácil de arrancar la creación de la nueva corporación es colonizando a la PF. Como no hay plaza formal para el comandante de la GN, se le da el lugar del comisario general de la PF y desde allí puede empezar a operar. Algo similar va a suceder, sospecho, con los demás puestos de mando de la PF: el general Rodríguez Bucio va a ir ocupando gradualmente esas posiciones con su equipo.


Libro bomba: atizar el miedo… y los seis meses de AMLO

Raúl Rodríguez Cortés

Lo que faltaba: un libro bomba que estalla en la oficina de una senadora de Morena cuatro días después de que otro artefacto de fabricación casera explotara en la butaca de un cine de la alcaldía Gustavo A. Madero de la Ciudad de México.

 El libro bomba entró al Senado como regalo y cuando lo abrió la senadora Citlalli Hernández generó una llamarada que le dejó en el rostro quemaduras leves. El dispositivo del cine, con un cronómetro y una pila, estaba atado a uno de los asientos y detonó cuando intentó quitarlo un trabajador que resultó herido.

 ¿De qué se trata?

 Es descabellado establecer una relación directa entre ambos hechos. El único vínculo posible está en la intención: atizar el miedo cuando atravesamos por una de las mayores crisis de inseguridad, en un ambiente cargado de incertidumbre política, económica y social por los cambios que empuja un gobierno que mañana cumple seis meses en el poder.

Las tres del día es un ejercicio de compartir columnas que tratan los temas más importantes del día. Pueden leerse en su totalidad en los links correspondientes.