“No hay peor sordo que el que no quiere oír”

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 en Columnas invitadas, Gobierno

El presidente López Obrador cree que los que lo criticamos queremos que le vaya mal. Se equivoca, los que lo criticamos nos oponemos a ciertas decisiones porque creemos que son negativas para su gobierno y, como consecuencia para el país.

Decía Jesús Reyes Heroles que “Todo lo que resiste apoya” y esa resistencia de los críticos debería ayudarle si tuviera la disposición para oír y el valor para rectificar. Desgraciadamente éste no es el caso, el desprecio que tiene López Obrador por los expertos, técnicos y críticos lo convierte en un hombre necio, incapaz de rectificar y aprender de sus errores.

La economía no va bien y por más que el Presidente quiera ocultar la realidad y espere un milagro que permita crecer este año a 2% y 4% en promedio durante todo el sexenio, la realidad es que hay una creciente pérdida de confianza en su gobierno por parte de los inversionistas nacionales y extranjeros.

Si la inversión cae, la economía caerá también por más que el gobierno reparta dinero entre la población. El gasto del gobierno no ha aumentado y, por lo tanto, la demanda que provoca es también la misma, los programas tienen un impacto en la reducción de la pobreza, pero no en el empleo y el crecimiento económico.

La cancelación del aeropuerto de Texcoco, la refinería de Dos Bocas y el Tren Maya son proyectos vistos con gran desconfianza y como un alto riesgo para las finanzas públicas.

Durante estos seis meses el Presidente ha culpado a los gobiernos anteriores de la falta de resultados en materia económica y seguridad, y ha logrado a través de promesas mantener el apoyo y la confianza de más de 60% de la población. Esta posibilidad de culpar al pasado se le va a acabar en los próximos meses y existe gran preocupación sobre cuál será su reacción ante resultados negativos en la economía y la seguridad.

López Obrador ha demostrado ser un hombre incapaz de reconocer algún error, por lo que, ante malos resultados de su gobierno, lo más seguro es que culpe a la vieja clase política, a la mafia del poder, a los fifís y a los grandes capitales de estar boicoteando la 4T. Llamará a la población a defenderla y no permitir que el cambio que él encabeza sea saboteado por los sectores conservadores y neoliberales. En lugar de rectificar y hacer un llamado a la unidad, radicalizara sus posiciones y optará por la confrontación. Hasta ahora, la falta de resultados no le han quitado popularidad, pero si los resultados son negativos y empieza a caer en las encuestas, no aceptará su responsabilidad y buscará nuevos culpables.

Algo similar sucedió en Venezuela, ante la crisis, el presidente Maduro denunció un complot en contra la Revolución Bolivariana, en lugar de rectificar su política económica. Ese riesgo existe en México, la incapacidad de López Obrador para oír, reconocer sus errores y rectificar sus decisiones, nos puede llevar a una confrontación social como no la hemos vivido en los últimos años.

DEMETRIO SODI DE LA TIJERA

COLABORADOR

@DEMETRIOSODI


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