AMLO vs. Claudia

Ilustración estilo Street Fighter de AMLO vs Claudia Sheinbaum en un combate simbólico

“Desde la Cancha”

Por Demetrio Sodi

A solo año y medio de gobierno, ya es posible hacer una comparación entre el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum y el sexenio de López Obrador. Una evaluación del periodo anterior, salvo en el tema laboral, muestra un auténtico fracaso, que dejó además una pesada herencia que no ha sido fácil revertir.

El aumento al salario, las condiciones laborales y los apoyos económicos a la gente son lo único positivo del sexenio anterior; sin duda, muy importantes, pero insuficientes para calificar a López Obrador como un buen presidente. La presidenta Sheinbaum ha continuado con la misma política de avances laborales, así como con los apoyos económicos a la población. En todo lo demás ha habido un cambio de fondo en la estrategia y en los resultados obtenidos, que ponen en evidencia el fracaso del gobierno de López Obrador.

En seguridad, la estrategia de la presidenta Claudia es totalmente diferente. Es cierto que López Obrador creó la Guardia Nacional, pero nunca la utilizó para perseguir y combatir a la delincuencia organizada. Claudia Sheinbaum, por convicción o por presión de Estados Unidos, ha logrado en 17 meses mucho más de lo que López Obrador logró en casi seis años de gobierno.

En salud, los resultados en abasto de medicinas, vacunación y aumento de la capacidad hospitalaria ponen en evidencia el fracaso tanto de López Obrador como de su secretario de Salud. Como en otras áreas, López Obrador fue un cuento, y su gobierno es responsable de las 800,000 muertes adicionales por COVID y de haber reducido la vacunación en niños y niñas.

La política económica de la 4T ha sido un fracaso que López Obrador heredó a Claudia Sheinbaum. El sexenio pasado ha sido el peor de la historia en crecimiento económico y empleo, y la desconfianza que provocó López Obrador entre inversionistas y empresarios, por sus declaraciones y reformas, no ha sido eliminada, a pesar del esfuerzo del actual gobierno por generar confianza. El gobierno de Claudia Sheinbaum ha sido contradictorio: por un lado pide confianza y, por el otro, impulsa reformas que provocan desconfianza. Todas las obras de infraestructura de López Obrador son un fracaso y significarán un fuerte gasto anual para el gobierno.

Cada día surge un nuevo escándalo heredado por el gobierno de López Obrador y, sin decirlo, la presidenta pone en evidencia el desorden, la ineficiencia y la corrupción que hubo en el sexenio de su antecesor. La presidenta, sin embargo, está quedando a deber: no basta con hacer mejor las cosas si no actúa en contra de los responsables de la corrupción y de los errores del pasado. No basta con retirarlos de sus puestos si no se les responsabiliza por lo que hicieron. El caso de Marx Arriaga, responsable de los libros de texto, pone en evidencia esa falta de acción y de poder de la presidenta. Lo quita porque no funciona, pero le ofrece un consulado para no enfrentarse a López Obrador, quien lo nombró. Lo mismo pasa con Adán Augusto López: lo puede quitar de la coordinación, pero no puede proceder en su contra.

Nos guste o no, el poder político lo sigue teniendo López Obrador y, hasta ahora, Claudia Sheinbaum no ha tenido la fuerza para disputárselo.

López Obrador sabe que los votos son de él, la popularidad es de él y el partido será su instrumento para seguir controlando políticamente al país.

Leer más:

Recommended Posts