¿DÓNDE ESTÁ LA OPOSICIÓN?

logos de partidos de oposición en México ocultos en bolsas de papel representando debilidad política

DESDE LA CANCHA

Por Demetrio Sodi

Es increíble que tengamos que depender del PT y el Verde para frenar la reforma electoral constitucional que envió la presidenta Claudia Sheinbaum. A nadie le importaba lo que iban a hacer o decir el PAN, el PRI o MC; lo único relevante era lo que hicieran los aliados de Morena. Dos partidos que son una vergüenza política nacional, que funcionan como negocios personales y que son el mejor ejemplo de la antidemocracia.

Qué torpeza política de la presidenta pensar que esos partidos iban a apoyar cambios que les reducen sus prerrogativas y que limitan el poder de sus dirigentes para llegar a las cámaras de Diputados y Senadores. Probablemente, en una negociación con la oposición verdadera, podría haber llegado a algún acuerdo; con el PT y el Verde era imposible. La presidenta Claudia Sheinbaum sigue la misma línea de su jefe, López Obrador, para quien la oposición no existía y con quien el presidente nunca debía hablar o negociar. El fracaso de Claudia Sheinbaum es producto de esa negativa a dialogar con la oposición y de pensar que solo ellos representan al pueblo.

Criticamos a Morena porque aplasta con sus mayorías, pero deberíamos criticar más a los partidos de oposición por ser incapaces de llegarle a la gente. La debilidad de la oposición es la responsable de que Morena tenga el poder que tiene. Es cierto que hicieron trampa y, para quedarse con la mayoría calificada, amenazaron o compraron a diputados y senadores; pero, más allá de eso, la oposición no existe y no tiene la fuerza para impedir que Morena vuelva a tener la mayoría calificada en el Congreso en 2027.

La debilidad de la oposición tiene varias razones: el desprestigio de sus liderazgos, la falta de propuestas y el alejamiento de la gente, entre otras.

Los liderazgos del PRI y el PAN tienen una pésima imagen ante la gente. No pongo en duda su capacidad ni el control que tienen de sus partidos, pero son personas con un gran desprestigio personal. Si a esto le sumamos que, en lugar de promover al partido, se promueven ellos, las posibilidades de que el partido avance son nulas. En política hay que aceptar y actuar en consecuencia cuando la imagen personal es tan mala. El caso de MC es diferente: el liderazgo del partido no está desprestigiado, pero tiene poca presencia a nivel nacional. La imagen la tienen sus gobernadores: una buena, Jalisco, y otra mala, Nuevo León. El partido como tal tiene buena imagen, algo que no tienen el PRI y, en menor medida, el PAN.

La segunda razón de la debilidad de los partidos de oposición es que no tienen una propuesta que convenza al electorado para cambiar su voto, una propuesta para mejorar los niveles de vida de la gente. No tienen propuestas ni en economía, ni en empleo, ni en educación, salud o seguridad; no tienen una propuesta de nada y solo critican lo que se hace. Las elecciones no se ganan criticando, se ganan proponiendo. La gente no cambia su voto por la crítica; lo cambia cuando hay una mejor propuesta.

Sin embargo, la razón principal de la debilidad de la oposición es su lejanía con la gente. Le han dejado todo el territorio nacional a Morena y son partidos que solo se mueven en los medios de comunicación. Nos guste o no, Morena tiene gran presencia entre la gente; es cierto que cuenta con el apoyo de los 25,000 “servidores de la nación”, pero la oposición, por otro lado, prácticamente no tiene contacto con la ciudadanía.

Sin duda, la presidenta y su partido abusan del poder, pero los dirigentes y los partidos de oposición son los verdaderos responsables de que ella y su partido tengan el poder que tienen y de que Morena esté acabando con nuestra democracia. La apuesta de la oposición es que Morena se debilite y se divida, en lugar de tratar de recuperar su imagen y la confianza de la gente.

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