Justicia selectiva no es justicia

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Manuel López San Martín

La justicia en este país sigue siendo una utopía, un privilegio de pocos. Es la excepción, no la regla. La impunidad campea. El sistema de justicia está tapizado de inconsistencias. De las Fiscalías a los Ministerios Públicos, pasando por los juzgados y, claro, las cárceles.

En México, el 99% de los delitos quedan impunes. Sí, miles de delitos cada año no llegan a detención, pero otros miles jamás reciben sentencia –o esperan años para una-. En nuestro país han crecido los homicidios dolosos año con año, pero han bajado las sentencias más de un 20% de 2014 al año pasado (Impunidad Cero).

La Justicia no trabaja para los mexicanos. No es cercana, sensible ni funcional. Los videos que se han viralizado en los últimos días, donde personas hacen “justicia” por propia mano contra presuntos delincuentes, son prueba de ello. Las estampas de la realidad son tan duras y crudas, como la realidad misma. Escenas tristes, porque retratan una sociedad rota y agraviada, ciudadanos abandonados por autoridades que en los hechos no lo son, un sistema de justicia fallido, rabia e impotencia desbordada

El enojo es más que entendible. Personas que seguramente han sido atracadas una y otra vez, tunden a quien intenta robarles de nuevo, en plena crisis económica, cuando el dinero no alcanza. En el fondo el reflejo es el de la impunidad. Una sociedad harta de ser botín de los criminales.

Parece que todo está perdido, pero luego uno ve que, cuando las autoridades quieren, pueden. Cuando el Estado decide hacer frente a los criminales, no solo los combate y enfrenta, los arrincona, doblega y atrapa. Esa es su obligación, que no se nos olvide; que no se les olvide. Dar seguridad a los ciudadanos es su primera responsabilidad. No es opción, es mandato.

Dos estampas.

1) Tras la emboscada al secretario de Seguridad Ciudadana de la CDMX, Omar García Harfuch, en horas, 19 personas quedaron detenidas, fueron asegurados más de una docena de automóviles utilizados en el ataque, decenas de armas y propiedades desde donde se operó la logística del atentado. Está detenido también el presunto responsable de reclutar y coordinar al comando armado que dispararon contra el secretario.

2) Guanajuato, tierra del crimen, concentra más del 10% del total de homicidios del país. El causante, en buena medida de la ola de violencia, tiene nombre y apellido: José Antonio Yépez Ortiz, “El Marro. Eso lo saben las autoridades y los sabemos los ciudadanos hace años. Pero nadie iba por él. Más de 10 mil muertes después, el domingo, fue detenido en un operativo conjunto.

Cuando las autoridades se coordinan, hay resultados. Cuando las instituciones se colocan por encima de diferencias políticas y partidistas, les va mejor a los ciudadanos. La detención del “Marro” es botón de muestra de lo que sucede si trabajan juntas, lejos de disputas estériles. El verdadero enemigo no es otro partido ni otro político, son los delincuentes; es el crimen organizado.

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