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Cuatro preguntas dolorosas

costureras

Autor: Pablo Hiriart

Tenemos el dato concreto del empleo en los primeros trece meses del gobierno de López Obrador, en que no generó ninguno y restó 36 mil a los que había cuando asumió la Presidencia.

La cifra concreta es: Enrique Peña Nieto dejó el gobierno a las doce de la noche el 30 de noviembre de 2018 con 20 millones 457 mil empleos formales, afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social.

El presidente López Obrador concluyó su treceavo mes de gobierno el 31 de diciembre de 2019, con 20 millones 421 mil empleos formales afiliados al IMSS.

Treinta y seis mil menos que cuando asumió la Presidencia.

De ninguna manera se pretende ensalzar a la administración anterior, porque no se lo merece. Varios de sus más altos representantes derrocharon frivolidad, arrogancia, desdeñaron buscar respaldo popular para sostener las reformas y no mostraron cariño por sus gobernados. Eso condujo a la entrega del poder a López Obrador. Imperdonable.

Pero el hecho histórico no se puede refutar: Peña Nieto creó en su sexenio cuatro millones de empleos, y López Obrador en trece meses no ha sumado ninguno y sí ha destruido 36 mil.

Es necesario reflexionar y preguntar:

1.- ¿Por qué se dejaron de crear empleos, y restaron 36 mil a los ya existentes?

Una primera explicación es porque la economía no crece en este sexenio. Y la cuenta negativa del empleo nos revela que quizá no sea exacto el cero que colgó AMLO en el incremento del PIB, sino que tal vez en su primer año de gobierno el crecimiento haya sido negativo. Las cifras finales del Inegi nos pueden revelar que estuvimos, y tal vez seguimos, en recesión.

2.-¿Por qué la economía no creció, tiró el empleo, si no hay crisis mundial y los precios del petróleo estuvieron por encima de lo estimado?

Porque no saben gobernar. No aprenden ni van a aprender. Para que la economía crezca y genere empleos el gobierno debe dar confianza a los empresarios, que son los que aportan los recursos para mover la economía hacia arriba. El Presidente canceló el aeropuerto que era clave para la modernización del país. No se ha preocupado por limpiar sus insultos a los empresarios que por años calumnió como ladrones, causantes de la miseria del pueblo, delincuentes de cuello blanco. Ése es el verdadero López Obrador y en cualquier momento puede dar el ‘Echeverriazo’ con expropiaciones y confrontación con la IP. Ayer, sin ir más lejos, amenazó a los empresarios que participen en las obras del Tren Maya: “La empresa que no actúe con responsabilidad se volverá famosísima, porque aquí la vamos a estar mencionando y va a adquirir fama mundial, además de todos los procesos legales en su contra”. ¿Ya ven? No entiende. Así es él.

3.- ¿Qué van a hacer con el millón 400 mil jóvenes que año con año tocarán la puerta del mercado laboral y está cerrada?

Si el país logra crecer 1.1 por ciento en este año, como estiman los analistas encuestados por el Banco de México, la creación positiva de empleos alcanzará una cifra cercana a 150 mil. A finales de este año habrá un déficit de dos millones 650 mil empleos, que afectará a igual número de ciudadanos, de carne y hueso, con necesidades y aspiraciones. Esas personas de algún lado tendrán que obtener ingresos. Unos lo harán por los subsidios que da el gobierno a través de los padrones elaborados por Morena, y otros entrarán a la delincuencia para allegarse recursos económicos. La válvula de escape que era irse de bracero a Estados Unidos ya se encuentra prácticamente clausurada. A nuestro ‘amigo’ Trump le descongelaron cinco mil millones de dólares para ampliar el muro y anunció la inversión de siete mil millones de dólares más para sellar la frontera con México.

4.- ¿Esa es la economía moral que postula el Presidente?

Si los jóvenes carecen de trabajo pierden no sólo ingresos, sino autoestima. Vivir de los subsidios del gobierno hace a los ciudadanos inseguros de sí mismos porque se les cae el mundo si cambia el gobierno. Si ser jubilado a los 65 años es duro, imaginemos lo que es vivir como jubilado a los 25 años. El trabajo dignifica, hace a un país más feliz y confiado en las capacidades de su gente. Arrojar a los jóvenes a la delincuencia crea un círculo vicioso que ya hemos padecido, pero se va a agravar: se desperdicia el talento potencial de las personas, y se gastan recursos públicos en perseguirlas y encarcelarlas. Un país con empleo activa la economía, aumenta los impuestos para que el gobierno haga obras de beneficio comunitario y nacional, fortalece instituciones nobles como el IMSS, el Infonavit. Sin empleo ni crecimiento económico, no hay economía moral posible.

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