Al frente de la presidencia, EPN operó para que su partido no perdiera la elección en el Edomex. ¿Sucederá lo mismo con AMLO?
En las elecciones estatal del 2017, Enrique Peña Nieto desplegó una intensa campaña de operadores políticos del aparato oficial para impedir que el Grupo Atlacomulco perdiera el poder en el Estado de México.
En este sentido reflexiona Ernesto Núñez Albarrán, analista y asesor en el INE, y recuerda que el episodio fue plenamente documentado por el periódico Reforma. Reportaje que reveló la asignación de municipios mexiquenses por parte de EPN a su gabinete para llevar a cabo eventos masivos de reparto de despensas, enseres domésticos, becas y apoyos de programas sociales.
El resultado fue una base de datos de beneficiarios que constituirían una reserva de votos a favor del PRI para asegurar la gubernatura. Operación que se hizo con el apoyo del mandatario estatal en turno, Eruviel Ávila.
La contienda en ese momento se disputó entre el aparato oficial y Morena con su candidata Delfina Gómez, quien contaba con todo el respaldo de AMLO.
Si bien Gómez no ganó, explica Núñez Albarrán, su campaña sirvió de base para que, en 2018, Morena obtuviera 4 millones 373 mil votos. Además de avanzar en el número de ayuntamientos, diputaciones locales y federales.
En 2021, la tendencia no se mantuvo y la alianza Juntos Hacemos Historia cayó a 3 millones de votos, pero mantiene su dominio en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, con 24 de 41 distritos federales y la mayor parte de los ayuntamientos más poblados.
“Con esa fuerza, el movimiento lopezobradorista y su anunciada candidata a la gubernatura, Delfina Gómez, caminan confiados hacia las elecciones del 4 de junio de 2023, cuando nuevamente el PRI tratará de defender su bastión, una de las tres gubernaturas que le quedan”.
Ernesto Núñez Albarrán
La diferencia con 2017, es que Morena ahora es el partido oficial que tiene para su uso discrecional el aparato gubernamental, los programas sociales y la propaganda que se emite desde Palacio Nacional.
Si, como señala Núñez, las elecciones del 2023 son la antesala de la presidencial del 2024, “las fuerzas políticas afilan los cuchillos con tanta anticipación”
El Estado de México concentra un padrón de 12.4 millones de electores, el más grande del país. Por lo que quien gane 2023, llegará con una amplia ventaja para 2024.
Y aunque Ernesto Núñez considera que ganar la entidad no debería obsesionar al actual presidente al grado de echar mano del aparato gubernamental para que la maestra Delfina sea gobernadora, los últimos movimientos desde el gobierno federal indican que está más que encarrerado a la conquista de la joya de la corona.
Con información de Aristegui Noticias.
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