Tren Maya, ¿héroe o amenaza?

delitos ambientales

Pese a los reclamos de los ambientalistas y organizaciones por la devastación de la selva, el gobierno mantiene firme su postura de que otros gobiernos dañaron más al medio ambiente y la construcción del Tramo 5 sigue avanzando.

“No se va a tirar un sólo árbol”

No tirar ni un solo árbol fue la promesa que hizo frente a los medios de comunicación Andrés Manuel López Obrador desde que era presidente electo, el 14 de agosto de 2018. No obstante, se han tirado miles de árboles ya (las imágenes no dejan mentir) y el avance de las obras en el Tramo 5 amenaza con destruir ríos subterrános, cenotes, flora y fauna.

Pese a no contar con estudios de impacto ambiental, gracias al llamado “decretazo” del presidente, la construcción de la obra seguirá en marcha, más allá de las denuncias sobre los riesgos y consecuencias de la devastación de la selva que hacen todos los días expertos ambientalistas, investigadores, organizaciones de la sociedad civil y defensores del medio ambiente.

Amparan decisiones en consulta

El presidente ampara todas las decisiones sobre el Tren Maya en la consulta sobre sus programas prioritarios, realizada en noviembre de 2018, en la que participaron 946 mil personas y “la construcción del Tren Maya en el sur del país obtuvo 88.9% de votos a favor y 6.6% en contra”. Además, en noviembre-diciembre se realizó también una consulta a 1,400 comunidades mayas, choles, tzotziles y tzentales, donde la votación a favor del proyecto fue de 92.3%. En el proceso, se llevaron a cabo 15 asambleas en noviembre de ese año, donde participaron 4,800 autoridades indígenas, de 1,078 comunidades y en diciembre hubo otras 15 asambleas que contaron con la participación de 5,237 autoridades indígenas de 987 comunidades. Este proceso, de acuerdo con la ONU-DH, no cumplió con todos los estándares de derechos humanos. Entre otros puntos, el organismo destacó que:

La ONU-DH observó que como consecuencia de la forma en que se presentó el proyecto y se desarrollaron las sesiones, las personas de las comunidades expresaban su conformidad con el proyecto como un medio para recibir atención a necesidades básicas como agua, salud, educación, trabajo, vivienda, medio ambiente sano y cultura, lógica que afecta el carácter libre de la consulta.

Preocupa de manera particular a la Oficina la baja participación y representación de las mujeres indígenas en el proceso, a pesar de los esfuerzos realizados en algunos lugares para asegurar su inclusión. La ONU-DH considera que éstos deben ser reforzados y ser culturalmente adecuados para lograr que la voz de las mujeres esté legítimamente representada.

Al cierre de las sesiones consultivas se expresó la necesidad de establecer comités de seguimiento, sin embargo, en algunas de las sesiones observadas no hubo claridad sobre los acuerdos alcanzados, quiénes participarían en los mencionados comités, ni cómo operarían.

Se plantarán 200 mil hectáreas de árboles, dice AMLO

El presidente también dijo en 2018 que no solamente no se tirarían árboles con el Tren Maya, sino que se sembraría un millón de hectáreas de árboles frutales y maderables para proteger el medio ambiente, haciendo referencia al programa Sembrando Vida, un programa que no ha dado los resultados que se esperaban en materia de impacto ambiental. Aunado a lo anterior, hace unos días, informó que a lo largo de toda la ruta del Tren Maya se están plantarán 200 mil hectáreas de árboles y que ya se adquirieron 10 mil hectáreas más para ampliar la reserva de Calakmul, Campeche, además de mil hectáreas en el parque del jaguar de Tulum y 2,400 hectáreas en Uxmal, Yucatán. 

Asimismo, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), publicó el comunicado “¿Dónde estaban los pseudoambientalistas cuando hace años empezó la verdadera devastación en el sureste de México?”, en el que el gobierno federal acusa a las administraciones anteriores de haber causado daños más graves al medio ambiente:

“El gobierno de la Cuarta Transformación trabaja en la remediación del desastre socioambiental que permitieron y promovieron administraciones pasadas para perpetuar el beneficio de unos cuantos por encima del bien común (…) pseudoambientalistas hacen creer a la población en general que el Gobierno de México promueve la devastación medioambiental en el sureste mexicano, se comparten algunas situaciones graves de los últimos 30 años que sí han dañado la riqueza natural de esa región y que no fueron dignas de levantar la voz de quienes hoy se ostentan como defensores del medio ambiente”.

Incluso la presentadora del “¿Quién es quién en las mentiras de la semana?”, Elizabeth García Vilchis, defendió la tala de árboles de la obra, argumentando sobre su supuesta reubicación, aunque no presentó evidencia alguna sobre el lugar en el que fueron trasplantados, opacidad que fue denunciada por organizaciones como la Asociación Mexicana de Arboricultura (AMA).

Ambientalistas siguen en pie de lucha

Mientras tanto, los ambientalistas siguen en pie de lucha y la organización Ocean Futures Society, creada por Jean Michael Cousteau, publicó el pasado 27 de marzo una carta en la que pide al presidente López Obrador realizar un recorrido por el Tramo 5 del Tren Maya para que pueda dimensionar la magnitud del daño ambiental que la obra está provocando:

Es importante destacar que durante el recorrido, los expertos le proporcionarán al señor Presidente la información técnica que justifique la razón por la cual no es viable la construcción del Tren Maya de la manera en que se está ejecutando, debido a que las obras se han hecho sin contar con el imprescindible Estudio de Impacto Ambiental. El señor Presidente puede estar tranquilo ante nuestra posición, que tiene en cuenta ante todo la conservación y la integridad de los ecosistemas. Podemos asegurarle que no estamos pagados por nadie para hacer público este comentario y que siempre hemos creído que la buena voluntad debe imperar en las relaciones humanas.

Por su parte, la organización internacional de protección al medio ambiente, Greenpeace, publicó una petición en la que exhorta a los ciudadanos a apoyar en la defensa de la riqueza natural del sureste del país:

Si este proyecto sigue sin considerar los impactos en el medio ambiente, perderemos la riqueza natural que ha puesto a México como uno de los países más hermosos. Los cenotes que albergan vida, se destruirán. Las especies como el jaguar, símbolo de la herencia cultural maya, se quedarán sin su único hogar. Cada día que pasa, la destrucción de la selva maya avanza. Es imperdonable ser testigos de esto, desde cualquier parte de México, y no hacer nada.

Con información de Reporte Índigo, El Financiero, El Economista y Aristegui Noticias

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