Puentes peatonales: ¿realmente los necesitamos?

puentes peatonales

Para algunos, los puentes peatonales no son una gran idea, pues segregan a los peatones para darle prioridad a los automovilistas. A los adultos mayores, embarazadas y personas con discapacidad les cuesta trabajo usarlos, e incluso pueden ser muy peligrosos.

¿Puentes peatonales o antipeatonales?

Desde 2014, especialistas de la Liga Peatonal han señalado los aspectos negativos de tener puentes peatonales. En el ideario de los ciudadanos, la primera impresión que causa alguien que no cruza un puente peatonal es la de ser una persona “floja” o “con falta de cultura vial”. Sin embargo, no siempre se tienen en consideración otros factores como seguridad, pues algunos pueden ser espacios muy inseguros que la delincuencia ha aprovechado para intimidar y robar a los peatones.

“Jugarle al vivo y no usar los puentes peatonales en la CDMX no siempre tiene que ver con la flojera o la falta de civismo, pues además de lo difícil que resulta para las personas con discapacidad o para las embarazadas subir y bajar cerca de 70 escalones, estos pasos elevados propician la delincuencia”, señala un artículo de Chilango al respecto.

Discriminan a gran parte de la sociedad

Tampoco se piensa en las necesidades de grupos que enfrentan grandes dificultades físicas para cruzarlos, como las mujeres embarazadas, madres con uno o varios niños pequeños o carriolas, adultos mayores, personas con discapacidad, entre otros.

Además, hay un cuestionamiento muy importante al respecto: ¿realmente todos son necesarios? Si es posible cruzar por abajo, ¿por qué no hacer un paso peatonal y dejar de tratar a los transeúntes como si le estorbaran a los vehículos, cuando ellos deberían tener la prioridad? a los automóviles asaltos, secuestros, acoso y abuso sexual. De acuerdo con la Carta Mexicana de derechos peatonales, los puentes están hechos “a la medida” de los automóviles, pues les “facilita su flujo continuo e impone un esfuerzo adicional a los peatones; no es infraestructura para las personas ni a escala de las personas”. 

“Los puentes con rampas aumentan hasta 10 veces los metros que un peatón tienen que recorrer de un punto A a un punto B. Nos parece que esto es discriminatorio porque excluye a gran parte de la sociedad, por su condición física (…) [ existe] una lógica de ingeniería urbana que favorece el desplazamiento de los vehículos de automotores y no de prevención de lesiones”, señaló Amparo Ortega, de la Liga Peatonal en entrevista con Transecto.

Foto de Liga Peatonal, tomada de Chilango

Proponen desaparecerlos

Grupos como la Liga Peatonal apuntan que esta infraestructura vulnera el derecho a la ciudad de las personas y postulan la idea de construir en su lugar espacios universalmente accesibles para toda la población. Pero ¿pueden retirarse realmente? Hay algunos casos de éxito en este tipo de demandas, que han llevado a que más de 20 puentes se hayan quitado ya, como el CCH Oriente, el cual era considerado como peligroso por los estudiantes, quienes llegaron a sufrir asaltos y agresiones en él. Asimismo, en el cruce de Av. Politécnico y Montevideo, en la colonia Lindavista de la GAM, las autoridades, después de muchos años de que los usuarios prácticamente no usaran el puente de Montevideo, finalmente marcaron el paso peatonal y colocaron un semáforo, con lo que ya están protegidos al cruzar.

Nosotros le llamamos una sinergia catastrófica, porque hay dos mensajes contradictorios en el puente: al automovilista lo que le dice es esta vía es tuya, tú tienes aquí la prioridad, pisa el acelerador. Al peatón da muchísimos mensajes: a las mujeres les puede decir que este lugar es peligroso, a un hombre le puede decir me cuesta tiempo y esfuerzo, y a todas las demás poblaciones (niños, adultos mayores, personas con discapacidad) resultan algo muy poco intuitivo.

Lee también: Seguridad vial para ciclistas y peatones, un pendiente del Gobierno de la Ciudad de México

Con información de Transecto y Chilango

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