
“Desde la Cancha”
Por Demetrio Sodi
No soy experto en relaciones internacionales, pero, como mexicano, me indignaron las acusaciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra nuestro país durante la Asamblea General de la ONU, ante los dirigentes de los países del mundo. Sin embargo, me indignó aún más la falta de una respuesta contundente del Gobierno de México para rechazar públicamente tales acusaciones.
No es posible que el presidente Trump acuse a México de ser el epicentro mundial de la violencia relacionada con el narcotráfico y los cárteles, y que el Gobierno de México permanezca callado y no rechace de manera categórica esas afirmaciones.
La presidenta Claudia Sheinbaum respondió en una mañanera, en tono burlón, al señalamiento de Trump de que es inaceptable compartir una frontera de 2,000 kilómetros controlada por los cárteles del narcotráfico. Dijo que ella podría señalar —aunque no lo iba a decir— que también es inaceptable compartir una frontera con el país que más drogas consume y que más armas produce.
La diferencia es que el presidente de Estados Unidos hizo ese señalamiento en la Asamblea General de la ONU, frente a los principales líderes mundiales, mientras que la presidenta de México respondió en una mañanera, ante periodistas que, desde mi perspectiva, han perdido su independencia y capacidad crítica.
La presidenta afirma todos los días que defiende la soberanía nacional y rechaza el injerencismo. Sin embargo, permanece callada ante las acusaciones, no solo de Trump, sino también de diversos integrantes del Gobierno de Estados Unidos, sobre la presunta participación de funcionarios mexicanos en la protección del crimen organizado.
Su estrategia de no responder y de no extraditar al exgobernador, al senador y a siete exfuncionarios del Gobierno de Sinaloa puede parecerle funcional en el corto plazo, pero tiene un costo: el prestigio de México en el ámbito internacional.
Su posición proyecta, a mi juicio, debilidad y temor frente al Gobierno de Estados Unidos. Y cada día resulta más difícil evitar la percepción de que, más que defender la soberanía de México, está defendiendo y protegiendo a políticos de Morena.



