Consumo de drogas, una acción normalizada en las nuevas generaciones

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Cada vez es más común ver a jóvenes ciudadanos consumir algún tipo de drogas y es, a su vez, común la normalización de dicho consumo por parte de la sociedad. 

En México, el consumo de drogas entre los jóvenes ha sido motivo de preocupación. Existen evidencias de que algunos jóvenes pueden percibir el consumo de drogas como algo normalizado o aceptado dentro de ciertos círculos sociales.

Según datos de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT) de 2016-2017, alrededor del 8.7% de los jóvenes de entre 12 y 17 años en México habían consumido drogas ilícitas en algún momento de sus vidas.

De acuerdo con el subsecretario de salud, Hugo López-Gatell, actualmente adolescentes de 12 a 17 años refieren que el 11% de sus amistades tolera el consumo de drogas. Asimismo, el 1% de sus familias tolera el consumo de drogas.

Es importante destacar que la normalización del consumo de drogas entre los jóvenes puede estar relacionado con diversos factores, como la influencia social, la disponibilidad de drogas, la falta de educación sobre los riesgos asociados y la falta de opciones de entretenimiento saludables.

Consumo comienza en edades tempranas

Según los datos de la ENCODAT, la edad de inicio en el consumo de drogas varía entre los jóvenes mexicanos. Sin embargo, se observa que el consumo de drogas comienza en edades tempranas.

La edad promedio de inicio en el consumo de drogas ilícitas en México es alrededor de los 17 años. No obstante, es importante destacar que muchos jóvenes experimentan con drogas por primera vez a edades más tempranas, incluso antes de cumplir los 15 años.

Es fundamental tener en cuenta que el consumo de drogas a edades tempranas puede tener consecuencias negativas en el desarrollo físico, mental y emocional de los jóvenes. También puede aumentar el riesgo de dependencia y de enfrentar problemas de salud y sociales a largo plazo.

¿A los cuántos años empiezan los jóvenes a consumir drogas?

A continuación enlistamos algunas de las drogas y las edades en las que comienzan a ser consumidas:

  • Metanfetamina: De acuerdo con cifras oficiales, cerca del 46% de las personas que la consumen comenzaron a hacerlo entre los 18 y 25 años.
  • Tabaco: datos de la ENCODAT 2016-2017 señalan que el 43.5% de los fumadores en México comenzaron a fumar antes de los 18 años. Además, se observó que el 19.9% de los jóvenes de 12 a 17 años habían experimentado con el tabaco al menos una vez en su vida.
  • Alcohol: esta misma encuesta señala que el 68.7% de los jóvenes mexicanos entre 12 y 17 años habían probado alcohol al menos una vez en su vida. Además, el inicio del consumo regular de alcohol se observó principalmente en la adolescencia temprana, alrededor de los 14 años.
  • Marihuana: en la ENCODAT 2016-2017, se encontró que alrededor del 6.8% de los jóvenes mexicanos entre 12 y 17 años habían consumido marihuana al menos una vez en su vida. Además, el inicio del consumo regular de marihuana se observó principalmente en la adolescencia tardía, alrededor de los 17 años.

¿Cuáles son las consecuencias del consumo de drogas?

La drogadicción en los jóvenes puede tener impactos significativos en su salud física y mental, su rendimiento académico, sus relaciones interpersonales y su futuro. También aumenta el riesgo de involucrarse en comportamientos delictivos o peligrosos.

El consumo de drogas puede tener una amplia gama de consecuencias negativas para la salud y el bienestar de las personas. Estas consecuencias pueden variar según el tipo de droga, la cantidad consumida, la frecuencia de uso y las características individuales de cada persona. A continuación, mencionaremos algunas de las posibles consecuencias del consumo de drogas:

  • Efectos físicos y de salud: Muchas drogas pueden causar efectos adversos en el cuerpo, como daño a órganos vitales, trastornos cardiovasculares, deterioro del sistema inmunológico, enfermedades respiratorias, problemas hepáticos, trastornos del sueño, cambios de peso y alteraciones hormonales.
  • Dependencia y adicción: El consumo repetido de ciertas drogas puede llevar al desarrollo de dependencia física y psicológica. La adicción a las drogas puede tener un impacto significativo en la vida de una persona, afectando su salud, relaciones interpersonales, desempeño académico o laboral, y calidad de vida en general.
  • Problemas mentales y emocionales: El consumo de drogas puede desencadenar o empeorar problemas de salud mental, como depresión, ansiedad, psicosis y trastornos de la conducta. Además, puede afectar el estado de ánimo, la memoria, la concentración y el juicio.
  • Riesgo de sobredosis: El consumo de drogas, especialmente en dosis altas o combinado con otras sustancias, puede aumentar el riesgo de una sobredosis, que puede ser fatal o causar daños irreversibles a la salud.
  • Problemas sociales y legales: El consumo de drogas puede tener repercusiones sociales y legales, incluyendo conflictos familiares, deterioro de relaciones interpersonales, aislamiento social, problemas financieros, falta de cumplimiento de responsabilidades, desempleo y problemas legales debido a actividades delictivas relacionadas con las drogas.

¿Qué puede hacer la ciudadanía para contribuir a la prevención de adicciones en jóvenes?

La ciudadanía juega un papel crucial en la prevención de adicciones en los jóvenes. Aquí hay algunas acciones que la ciudadanía puede tomar para contribuir a este objetivo:

  • Educación y concientización: Participar en la educación y concientización sobre los riesgos y consecuencias del consumo de drogas en los jóvenes. Esto puede incluir la difusión de información precisa y basada en evidencia sobre las drogas y sus efectos.
  • Participación en actividades comunitarias: Involucrarse en actividades comunitarias que promuevan la prevención de adicciones, como campañas de sensibilización, programas de prevención, incluyendo la práctica regular de ejercicio físico, una alimentación equilibrada, el manejo adecuado del estrés y la promoción de actividades recreativas positivas.
  • Fortalecer la comunicación y el diálogo: Establecer una comunicación abierta y franca con los jóvenes, creando espacios seguros y de confianza donde puedan expresar sus inquietudes y recibir apoyo.
  • Promover políticas de prevención: Apoyar y promover políticas públicas que enfoquen la prevención del consumo de drogas en los jóvenes, incluyendo la implementación de programas educativos y de prevención basados en evidencia, así como la mejora del acceso a servicios de salud y tratamiento para aquellos que necesiten ayuda.

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Con información de La Jornada.

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