Morir con dolor: millones de mexicanos fallecen sin poder calmar sus dolores crónicos

 Morir con dolor: millones de mexicanos fallecen sin poder calmar sus dolores crónicos

Por falta de acceso a analgésicos opioides, millones de mexicanos con enfermedades crónicas viven sus últimos días inmersos en el dolor, pues no cuentan con los medicamentos suficientes para paliar su agonía.

Insuficientes para combatir el dolor

En nuestro país no existe un acceso adecuado a analgésicos opiáceos, medicamentos que son fundamentales para atender los padecimientos con dolor crónico o disnea: según información de la Comisión Lancet para el Acceso a los Cuidados Paliativos y Alivio del Dolor, los servicios de salud en México cuentan únicamente con el 36% de los opiáceos que se necesitan en el país para atender a todos los pacientes que lo requieren, según reportó recientemente el diario El Sol de México.

De acuerdo Atlas de Cuidados Paliativos de Latinoamérica 2020 arroja que en cuanto a distribución de opioides nuestro país está por debajo de Brasil, Argentina, Colombia y Chile. El medicamento más distribuido es el fentanilo (164.4 kg en total), seguido por la morfina (47.8 kg), la oxicodona (28.7 kg) y la hidromorfona (0.2 kg). En tanto que la meperidina y la codeína fueron inexistentes.

Difíciles de conseguir

Según José Agramonte, director médico de la farmacéutica alemana Grupo Grünenthal para México, Centroamérica y El Caribe, hasta 2019, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) reportaba que únicamente 685 farmacias de las más de 62 mil que hay en México tenía licencias sanitarias para vender analgésicos opioides, mientas que alrededor del 27% de la población en México sufre de dolores crónicos, pues esta cifra incluye no solo a los enfermos terminales, sino también a aquellos con enfermedades con altos umbrales de dolor. Sin embargo, debido al mal uso de estos medicamentos por parte de la población, actualmente existen muchas restricciones para poder acceder a ellos: recetas en papel con código de barras, “emitidas por la Secretaría de Salud, que los médicos debían recoger en persona y sólo un máximo de 50 en cada trámite”. 

Tantos requisitos provocaron que la mayoría de los médicos optara por no recetar estos fármacos. Sin doctores que los prescribieran, muy pocas farmacias los ofrecían debido a que era más costoso cumplir con las reglas para conseguir la licencia que los beneficios obtenidos por su venta.

Con información de El Sol de México

Redacción Ciudadanos en Red

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