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Prohibición de bolsas plásticas en la CDMX ¿Qué debemos saber para actuar mejor por el planeta?

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Autor: Ornela Garelli-Ríos

El próximo primero de enero entrará en vigor en la Ciudad de México la prohibición a la comercialización, distribución y entrega de bolsas de plástico de un solo uso. Esta disposición representa la primera parte de la reforma a la Ley de Residuos Sólidos de la ciudad, aprobada en mayo pasado, que para 2021 ampliará dicha medida a otros productos plásticos como tenedores, cuchillos, cucharas, palitos mezcladores, platos, popotes, cotonetes, globos, vasos y sus tapas, charolas para alimentos, cápsulas de café y aplicadores plásticos de tampones.

Como habitantes de la capital debemos estar bien informados y preparados para recibir y cumplir esta medida de la mejor manera posible, de modo que se logre alcanzar su principal objetivo: proteger nuestro planeta y liberarlo de la contaminación plástica que tantas afectaciones causa a nuestro medio ambiente. De este modo, aquí les compartimos algunas reflexiones que vale la pena hacernos ante los cambios que esta disposición va a traer en la Ciudad, así como algunas recomendaciones para actuar ante ella.

  1. Seamos parte del cambio que requiere nuestro planeta

El gobierno de la Ciudad de México, al igual que otras 25 entidades federativas en el país, ha dado pasos en la dirección correcta para hacer frente a la contaminación plástica desde su origen, es decir, reduciendo y gradualmente eliminando la producción y utilización de ciertos plásticos de un solo uso como las bolsas de plástico desechable. Esta medida implica cambios no sólo para las empresas productoras, supermercados, tiendas de abarrotes y demás comercios donde se venden o distribuyen este tipo de bolsas, sino que también implica que nosotras las personas comencemos a hacer cambios en la forma en que consumimos, haciéndonos consumidores más conscientes y responsables con el planeta.

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Todo cambio implica ajustes, por lo que debemos estar preparados para cambiar algunas de nuestras prácticas de consumo, incluso si esto implica renunciar a algunas de las comodidades a las que estamos acostumbrados. Una primera comodidad muy dañina para el planeta que debemos estar dispuestos a dejar atrás es justamente el pedir bolsas plásticas desechables en el supermercado o en la tienda donde hacemos nuestra despensa o compramos artículos que necesitamos. Todavía hay muchas personas renuentes a este cambio, pero lo cierto es que podemos ajustarnos fácilmente al llevar nuestra propia bolsa reutilizable cuando hagamos las compras.

Así también, podemos complementar esta medida prefiriendo comprar productos a granel en lugar de los que ya vienen empaquetados en plástico, y llevar nuestros propios contenedores reusables para guardar estos alimentos/productos que compremos sueltos, como carnes, semillas, chiles, productos de salchichonería, dulces, alimento para mascotas, entre otros.

Además, podemos llevar también bolsas reutilizables (como redes de malla) para transportar frutas y verduras, en lugar de seguir ocupando bolsas plásticas en esta sección. ¿Qué tanto cuesta cargar bolsas y recipientes reutilizables desde casa? ¡Nada! Debemos tener siempre presente que un cambio pequeño de nuestra parte contribuye mucho a la generación de cambios mayores que tendrán grandes impactos en el planeta, como es el caso de inspirar mediante nuestras acciones a que más personas se sumen en replicar prácticas sustentables.

  • Compostables y biodegradables: una falsa solución

Si bien las leyes que buscan prohibir los plásticos de un solo uso son positivas en sí mismas para proteger el medio ambiente, éstas han llevado en muchos casos al interés de empresas, personas y gobiernos locales a buscar dejar de usar plásticos a través de su sustitución por otros productos y materiales, como es el caso de los compostables y biodegradables. Sin embargo, muchas de estas alternativas tienen también implicaciones ambientales negativas que debemos tener en mente.

Así, sustituir las bolsas plásticas por materiales como el papel traslada la presión ambiental de la contaminación por plásticos a otras áreas, como la deforestación de los bosques. Mientras que sustituirlas por bolsas hechas con bioplásticos, bolsas compostables o biodegradables es negativo ambientalmente porque muchos bioplásticos, junto a su contenido biológico, mantienen todavía un alto contenido proveniente de combustibles fósiles (como el plástico regular), además de que no existe una definición común sobre lo que el término “bioplástico” significa, lo que afecta también la existencia de estándares y regulaciones al respecto.

De igual forma, los llamados plásticos biodegradables requieren de ciertas condiciones de calor y humedad para poder desintegrarse que no existen en el entorno natural, por lo que pueden tan sólo descomponerse en fragmentos más pequeños que al igual que los plásticos regulares son ingeridos por las especies marinas. Por su lado, gran parte de las bolsas plásticas compostables para poder descomponerse por completo necesitan estar bajo ciertas condiciones que se dan exclusivamente en instalaciones de compostaje industrial, que no existen o no son funcionales en todos los municipios, como de hecho es el caso de la Ciudad de México.

De esta manera, todas estas opciones siguen siendo desechables, y continúan contribuyendo a una generación de residuos que ya no es sostenible para el planeta, además de que por su naturaleza requieren de medidas de gestión de residuos que no están desarrolladas en nuestra Ciudad, como la existencia de una planta de compostaje funcional. Así que dejemos atrás la cultura de usar y tirar y no pidamos ni aceptemos este tipo de bolsas cuando vayamos a hacer las compras.

Pueden leer más sobre éstas y otras falsas soluciones en nuestro reciente informe “Tirando el futuro: las empresas ofrecen falsas soluciones a la contaminación por plásticos”.

  • Fortalezcamos la revolución de lo reusable

Ante estas falsas soluciones, volvemos al primer punto sobre la importancia de privilegiar las opciones reutilizables, para dejar de generar basura de cualquier tipo y material, y esto va de la mano con una necesaria reducción en nuestro consumo, incluido el consumo de nuevas y más bolsas reutilizables. Si ya tenemos una bolsa reutilizable en casa, sea de súper, sea una mochila, sea una bolsa moderna o pasada de moda, por favor utilicemos éstas con las que ya contamos y no compremos ni aceptemos más bolsas reutilizables.

Las bolsas reutilizables también tienen impactos ambientales, la idea no es coleccionarlas para dejarlas de usar y eventualmente también desecharlas, sino usar una el mayor número de veces posible para reducir el impacto que tiene en la naturaleza.

Recientemente, se dio a conocer en los medios que el gobierno de la Ciudad de México estableció un acuerdo con diversas empresas y centros comerciales que implica brindar bolsas reutilizables gratuitamente a los clientes. Si bien es de resaltar el interés de estas empresas por colaborar en la implementación de la nueva disposición, es importante que como consumidores no nos dejemos llevar por la emoción de tener cosas nuevas cada vez, no aceptemos más bolsas reutilizables y ocupemos las que ya tenemos en casa.

Seamos el cambio que queremos ver en el mundo, apoyando con nuestro actuar ésta y otras medidas por el planeta. * Ornela Garelli-Ríos es Campañista de Océanos sin Plásticos en Greenpeace México.

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