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Las voces que tenemos que escuchar

voces médicos

Javier Risco

Ellos llevan 15 semanas en el frente de batalla, algunos un poco más. En realidad, llevan años trabajando en un sistema de salud que está rebasado, pero ellos insisten. Todavía van por otras 20 semanas o tal vez un poco más, ni siquiera se plantean ese panorama de salida. Jornadas extenuantes, pocas horas de sueño, caras marcadas por la protección necesaria –si es que la tienen– y a seguir contando los días. Están preocupados, cansados, pero orgullosos del trabajo que realizan y de los compañeros que los rodean.

¿Qué sienten las médicas y médicos un día después del inicio de la ‘nueva normalidad’? Aquí los testimonios de distintos especialistas, todos del sector público.

Claudia, cirujana. Ciudad de México. No es tranquilizante, ni siquiera un poco, no nos anima, es una medida que va contra la situación actual. Se tiene que ver desde la perspectiva económica, definitivamente es una medida de este tipo, porque no es el momento para regresar. La pandemia no ha acabado y desgraciadamente la información que se da es de que ya se acabó, que lo logramos, la realidad es que no, yo no sé cómo alguien se atreve a decir eso. Que se den una vuelta al hospital, que se den una vuelta a un piso de infectados, que se asomen un poquito a ver lo que pasa realmente, desde el punto de vista de salud me preocupa mucho.

Héctor, otorrinolaringólogo. Ciudad de México. Me siento incierto, por un lado, enojado por tanta mentira para la gestión y control de esta pandemia; por otro lado, optimista y confiado porque sé que por nosotros saldremos adelante, porque estamos unidos y tenemos capacidad. Sin embargo, también muy preocupado por la crisis económica y social que está llegando y se incrementará.

Nancy, médica general. Chihuahua. Número 1, desaliento y frustración en un sistema de salud pública tan diminuto, saqueado y abandonado por mucho tiempo, actualmente rebasado por la pandemia; número 2, enojo ante autoridades gubernamentales y sindicales despreocupadas, intolerantes y mal informadas; número 3, incertidumbre y ansiedad del regreso a la nueva normalidad con el alto índice de nuevos casos y mortalidad existentes; número 4, miedo e impotencia de entrar a un quirófano y dar consulta sin la protección adecuada. Finalmente, pienso que el regreso a la nueva normalidad es una aberración, porque sólo se está considerando el rubro económico y no la salud.

Mario, nefrólogo. Estado de México. Me tocó dar ventilación a un paciente que subieron de admisión continua casi muerto y luego una paciente que me tosió en la cara. Después empecé con síntomas. Mucho estrés y ansiedad; es lo peor y lo más horrible que me ha pasado. Pero ya mucho mejor (bajé 10 kilos). Tuve que ir tres veces a que me valoraran en área Covid porque me bloqueé con el medicamento e hice bradicardia de 38 x min y desaturé a 88 por ciento. Mucho estrés y al regresar al trabajo, todo mi servicio estaba de incapacidad y no han contratado mucha gente.

Silvia, oftalmóloga. Ciudad de México. Me frustra tremendamente ver cómo muchos de mis compañeros están contagiándose, enfermándose, muriéndose incluso algunos, y ver a la gente tan campante como si nada, realmente a veces experimento una rabia espantosa. Sí tengo sentimientos de impotencia, creo que es muy necesario, médicamente, mantener todavía estas medidas de contingencia estrictas; sin embargo, se está relajando demasiado. Por otra parte, me enoja no estar contando con todos los insumos que son tan necesarios para todo el personal de salud expuesto, no estoy hablando solamente de médicos y enfermeras, sino personal de camillería, de asistentes médicas y que no se está proporcionando la protección adecuada, todos los médicos hemos tenido que invertir una buena cantidad de dinero en nuestro equipo de protección.

Aquí algunas voces que deben ser escuchadas, esto sienten algunos médicos sobre el fin de la Jornada de Sana Distancia, y la relajación de algunas medidas. Ellos viven el Covid-19 todos los días, ellos lo sufren y lo único que piden son autoridades que estén a la altura de las circunstancias.

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