AMLO soltó al Puma; asegura que la UNAM se cundió de derechismo

AMLO ha emprendido una cruzada contra todos aquellos que se atrevan a cuestionarlo o contradecirlo: periodistas, médicos, universitarios.

AMLO desprecia la autonomía y el pensamiento crítico

Así como le tocó al INE, a periodistas y medios de comunicación, a las feministas, a defensores del medio ambiente, a las autodefensas, al personal de salud y todo aquel que ha fijado una postura clara en defensa de sus derechos humanos y la exigencia al gobierno federal de garantizarlos, ahora la UNAM vuelve a ser blanco de los golpeteos del arquitecto de la Cuarta Transformación.

Como muchos analistas han coincidido, todo lo que represente autonomía, pensamiento crítico y pie de lucha se convierte en enemigo del presidente López Obrador. Quien, en vez de ocupar su tiempo en reducir los índices de criminalidad, violencia, desempleo, inflación e impunidad; prefiere dedicar diariamente dos horas de campaña negativa contra la sombra que él llama “sus adversarios”.

Para AMLO, nada de lo que se le reclama existe por el solo hecho de haber llegado él al poder: crimen organizado, corrupción, impunidad, neoliberalismo, pobreza, influyentismo o nepotismo. Su ceguera le impide ver que a su alrededor dichos vicios siguen más vigentes que nunca, incluso desde sus propios hijos.

El presidente se ha convertido en el ejemplo más claro de incongruencia e incoherencia.

Orgullo Azul y Oro

A la UNAM le ha dicho de todo: conservadora, aplaudidora de regímenes corruptos, burocracia dorada, derechista, neoliberal, elitista, porque le resulta más fácil y cómodo atacar que reconocer que el prestigio y calidad educativa de la Universidad Nacional Autónoma de México es gracias a sus docentes, investigadores, personal administrativo y, sobre todo, sus estudiantes.

El orgullo que detentan las y los egresados de la UNAM no es producto de la casualidad, ni de ningún gobierno; algo que claramente le cala a AMLO porque en el fondo quisiera ser reconocido como un mesías dentro de la Universidad.

Desde su inauguración hace más de un siglo, la Universidad ha formado a las y los mejores profesionistas del país, con una visión humanista, crítica, progresista y sensible ante la realidad social.

Su presencia está más que consolidada: tan solo para el ciclo escolar 2020-2021 la UNAM matriculó a 366 mil 930 alumnos. 30 mil 792 en posgrado, 226 mil 575 de licenciatura, 108 mil 802 de bachillerato, 761 técnico y propedéutico de la Facultad de Música. Para su educación, están contratados 41 mil 542 académicos, de los cuales 12 mil 532 son de tiempo completo.

Esta comunidad docente y estudiantil está distribuida en 15 facultades, 5 unidades multidisciplinarias y 9 escuelas nacionales a nivel superior; a nivel medio superior existen 9 planteles de la Escuela Nacional Preparatoria y 5 planteles del Colegio de Ciencias y Humanidades; a la par funcionan 35 institutos, 13 centros y 13 programas universitarios.

Respecto a los planes de estudio existen 42 programas de posgrado con 94 planes de estudio de maestría y doctorado, así como 42 programas de especialización con 267 orientaciones; a nivel licenciatura son un total de 132 carreras con 238 opciones educativas para cursarlas; a niel técnico profesional la UNAM cuenta con 38 carreras o salidas terminales técnicas; y a nivel medio superior con 3 planes de estudio de bachillerato.

Su presencia está en las 32 entidades federativas del país, pero también en el extranjero como en EUA, Canadá, España, China, Costa Rica, Francia, Inglaterra, Alemania y Sudáfrica; tiene 6 campus y 17 planteles en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, así como 6 polos de desarrollo regional en Michoacán, Querétaro, Morelos, Baja California, Yucatán y Guanajuato.

Además de 52 convenios suscritos con organismos e IES nacionales e internacionales. Y hasta aquí le dejamos, porque ciertamente los logros son infinitos. Por ello se mantiene dentro del ranking de las mejores universidades a nivel mundial, regional y nacional.

Con todo este trabajo detrás, ¿AMLO realmente cree que sus críticas mermarán en algo a una institución tan sólida y de gran prestigio educativo? ¿Cree ingenuamente que la sociedad le comprará este resentimiento, como los demás, sin lógica alguna?

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