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Cacahuates, nos dio cacahuates

Carlos Mota

Qué mezquino fue el gobierno de Andrés Manuel López Obrador  ayer al priorizar la respuesta del presupuesto público para sus proyectos caprichosos como la Refinería de Dos Bocas o el Aeropuerto de Santa Lucía, y muy magramente para lanzar una política fiscal, y urgente dada la recesión que viene.

La letanía de números para paliar la crisis económica que viene como consecuencia de la pandemia de COVID-19 fue un catálogo de medidas burocráticas, no de aplicación a todo el aparato productivo nacional. ¿Qué anunció? adelanto de transferencias a estados; recursos adicionales para la Sedena y la Semar, recursos para el Insabi… Pero, ¿apoyos fiscales? No.

No quiso el presidente López Obrador aplicar políticas contracíclicas efectivas y probadas en el pasado, como la condonación o postergación en el pago de impuestos o en la presentación de las declaraciones anuales; la flexibilización de sus ideas sobre cómo asociarse con la iniciativa privada para detonar proyectos de infraestructura y de energía de rápida implantación; la cancelación de al menos uno de sus proyectos a favor de alguno más consensuado entre la sociedad. No. Nada.

Para él sólo vale lo que ha imaginado y no importa el costo, el plan no debe cambiar.

No contamos con el gobierno. Esa es la lección. La única medida que se salva entre lo anunciado fue que habrá créditos a un millón de pequeños comercios, a tasas de interés cero o muy bajas, pero sobre lo que no se dio más detalle para saber qué requisitos se necesitan para acceder a ese dinero.

El único requisito, acaso, será que se trate de un taller, una fonda, una peluquería. Esa es una buena medida, pero el gobierno no debería desestimar que el daño de la crisis económica no solo ocurre a los pequeños comerciantes.

Las empresas medianas, los profesionistas y las corporaciones, todos, enfrentarán retos que en su escala serán descomunales: no habrá flujo de efectivo, las ventas caerán, y miles de empleos se perderán. Por eso era importante anunciar alguna medida de aplicación directa a los contribuyentes del SAT afligidos ante la crisis.

El gobierno ofreció cacahuates a los mexicanos para paliar la crisis que está en marcha. Básicamente nos dijo que arreglemos nosotros mismos este problema, porque él está ocupado con sus proyectos insignia y no modificará sus planes.

Sólo hizo una reclasificación de dineros, alguno que otro adelanto de recursos y un reetiquetado de partidas.

Es urgente que el secretario de Hacienda Arturo Herrera presente medidas contracíclicas profundas.

Ya no hay tiempo que perder.

HOTELES CAEN

Los hoteles de la zona de Polanco ya registraron sus peores días: el Hyatt Regency, por ejemplo, tiene entre ocho y 14 por ciento de ocupación desde la semana pasada en promedio, y estima que las cosas seguirán así hasta junio.

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Publicado por
Redacción Ciudadanos en Red

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