#Reportaje: Mujeres latinas, el reto del próximo presidente de EEUU

Por Gabriela Rivera

@gabs_07

De cara a la definición de la presidencia en Estados Unidos, sin importar quien gane, el próximo presidente de ese país tendrá un reto encima: ofrecer alternativas a las mujeres, principalmente a las de origen latino. 

La semana pasada, esa nación celebró el #LatinaEqualPayDay que, en medio de la elección, trajo a la discusión la brecha salarial que hay, no sólo entre hombres y mujeres, sino entre mujeres latinas. 

De acuerdo con la Oficina de Estadísticas Laborales de EU, las mujeres de origen hispano ganan 63 centavos por cada dólar que ganan los hombres, mientras que las mujeres en general consiguen 81 centavos. 

A lo largo de la historia, las mujeres latinas han tenido una serie de obstáculos para obtener un trabajo remunerado: desde dificultades para comunicarse en EU, hasta poco acceso a los servicios educativos. 

Sin embargo, este año tienen una situación de privilegio, pues el voto latino se ha convertido en el más grande de las minorías, con 13 por ciento del electorado estadounidense, pero también tienen características que las convierten en una de las fuerzas laborales más atractivas.  

De acuerdo con el último censo en EU, 70 por ciento de las mujeres latinas de entre 25 y 34 años de edad cuentan con un trabajo, la edad promedio de quienes están trabajando es de 29 años —10 menos que las mujeres en general—. 

Además se trata de mujeres que son segunda o tercera generación de estadounidenses, por lo que ya no tienen la barrera del idioma, y aunque se tardan más en graduarse —porque suelen trabajar mientras estudian—, tienen un mayor grado de estudios. 

Aunado a eso, con el paso de los años han retrasado el inicio de una familia, lo que les ha permitido aprovechar su edad productiva y tener carreras profesionales más largas y con mejores oportunidades. 

Un estudio de la consultora Nielsen, por ejemplo, sostiene que 81 por ciento de las mujeres hispanas controlan el gasto de sus hogares, por lo que influyen en la circulación de 1.2 miles de millones de dólares, que representan el poder de compra de los hogares latinos. 

Mientras que entre su origen étnico, 73 por ciento de ellas están inscritas en universidades, en contraste con 61 por ciento de los hombres del mismo origen. 

Briana Román, de 24 años, ejemplifica este cambio. Ella decidió retrasar el inicio de una familia para enfocarse en su desarrollo profesional en la consejería del Bernard College. 

“Me lo inculcaron, yo quería ir a la universidad justo después de la preparatoria. Quiero trabajar durante un tiempo y establecerme. Luego tendré una familia”, sostiene.

Ella se graduó del Baruch College en Nueva York, en 2017, pero pasó cinco años trabajando en pasantías hasta llegar al Bernard College. 

Además de su aptitud, tienen otra ventaja: son uno de los sectores que mayor emprendimiento realiza, de acuerdo con el estudio Latina 2.0 Fiscally Conscious, Culturally Influential & Familia Forward.

Sin embargo, las mujeres latinas han quedado fuera del acceso a créditos que les permitan un mayor crecimiento económico.  

Mientras que en 10 años el emprendimiento en las mujeres creció 137%, y ahora son propietarias de más de dos millones de firmas, no generan los mismos ingresos ni empleos que otros sectores. 

De acuerdo con un estudio de National Women’s Business Council, en 2012 los negocios fundados por hombres blancos generaron un promedio de 716 mil dólares, mientras que los iniciados por mujeres del mismo origen 171 mil; los de mujeres latinas obtuvieron ganancias por 54 mil dólares en promedio. 

Con esto en mente, el próximo presidente de los EU debe ofrecer mayores oportunidades para un sector de la población que crecen en poder económico y en electoral también. 

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