Pensiones: una bomba de tiempo

jubilacion

Autor: Alfredo González

El 2021 será un año que marcará de manera definitiva a la administración de Andrés Manuel López Obrador.

Se realizará el primer referéndum a la 4T, vía las urnas: serán renovados más de 3 mil cargos de elección popular, entre ellos la totalidad de la Cámara de Diputados y 15 gubernaturas.

Las elecciones, como dice el lugar común, serán una prueba de fuego para el gobierno en turno, pero eso podría quedar como un juego de niños comparado con el problemón que se avecina por el tema de las pensiones y jubilaciones. En 2021 se empezará a jubilar la primera generación Afore, aquellos mexicanos de más de 65 años, cuya pensión equivaldrá a sólo 30% de su último sueldo.

Hace 10 días, la Asociación Mexicana de Afores (Amafore) alertó sobre el tema. Dijo que la reforma al sistema de pensiones no puede aguantar hasta 2021, porque el riesgo de pobreza para los trabajadores en retiro aumenta, y eso puede dar pie a movilizaciones sociales, como en otros países. Según sus cálculos, serán al menos 41 mil trabajadores los primeros en jubilarse de la generación Afore.

Frente a ese panorama, el Consejo Coordinador Empresarial y la propia Amafore iniciaron cabildeos para convencer al Congreso sobre la necesidad de modificar el sistema de pensiones. Pero no hay mucho que moverle, la Cámara de Diputados cuenta con algunas iniciativas. Lo que falta es ponerlas sobre la mesa de los actores involucrados porque no serán muy populares.

Entre otras cosas, proponen aumentar de 6.5 por ciento a 15 o 18 por ciento la cuota obligatoria de aportación, e incrementar de 65 a 70 años la edad de jubilación. Ésas son de las propuestas más conocidas, sobre las cuales no hay consenso todavía.

Falta mucho trabajo por hacer y la carrera será cuesta arriba, porque en la fracción de Morena en San Lázaro creen que la solución tiene que ser más agresiva. Entre otras cosas exploran la posibilidad de homologar todos los modelos de pensiones, desde el IMSS hasta el ISSSTE, el ejército, las universidades y los estados y municipios.

Van por reformas para recaudar más dinero, que permitan mejorar el sistema de seguridad social, como la imposición de impuestos a plataformas digitales como Uber y, paralelamente, buscarán mecanismos para que la gente que trabaja en la informalidad aporte para su retiro “voluntariamente”.

Prevén también la creación de nuevos impuestos sobre el tabaco, las bebidas alcohólicas y la comida chatarra.

Vistos a la distancia y en el papel, los proyectos tienen una potente razón de ser, el gran desafío de la 4T es convencer a los agentes involucrados, la industria y el sector empresarial, para materializarlos y evitar que estalle la bomba de tiempo en la que se han convertido las pensiones y jubilaciones.

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Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: La procrastinación es como una tarjeta de crédito: es muy divertida hasta que te llega el estado de cuenta.

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