
“Desde la Cancha”
Por Demetrio Sodi
Hace mucho tiempo que no se daba un debate tan polarizado como el que hoy existe en torno a la defensa de la soberanía nacional. Aunque en el discurso parecería que son la presidenta Claudia Sheinbaum y su partido quienes la defienden, la realidad es que, durante los ya siete años de lo que ellos llaman la Cuarta Transformación, la soberanía nacional se ha debilitado.
Nunca antes habíamos sido tan dependientes de la importación de maíz como lo somos ahora. Nunca antes habíamos sido tan dependientes de la importación de gas. Nunca habíamos dependido tanto de la inversión extranjera debido a la debilidad de las finanzas públicas. En la renegociación del Tratado de Libre Comercio está en riesgo, como nunca, nuestra economía, que depende en gran medida de que el gobierno de Trump no abandone el acuerdo.
La defensa de la soberanía por parte de la presidenta es pura retórica, y esa retórica nos puede costar caro si el gobierno de Estados Unidos reacciona a sus declaraciones imprudentes en contra de la solicitud de extradición del gobernador, el senador, el alcalde y otros siete funcionarios del gobierno de Sinaloa.
La situación en la que nos encontramos es culpa de López Obrador, quien ignoró el grave problema del narcotráfico o se volvió cómplice de él. La presión que hoy ejerce el gobierno de Trump es resultado del hartazgo ante la falta de acción del gobierno de Claudia Sheinbaum. Ella ha actuado contra grupos del narcotráfico, pero no contra sus cómplices dentro del gobierno, quienes han protegido a los narcotraficantes y permitido el crecimiento del crimen organizado.
El caso del gobernador de Sinaloa y de su gobierno como presuntos protectores del narcotráfico era vox populi, y la presidenta prefirió cerrar los ojos. De no haber sido por la denuncia del aparato de justicia de Estados Unidos, el gobierno de México nunca habría actuado contra el gobernador.
Yo nunca creí que existiera una lista, pero, al igual que muchos, sabía que tarde o temprano el gobierno de Estados Unidos vendría por varios políticos mexicanos. El primer paso fue retirarles la visa y el segundo será solicitar su extradición. No creo que se atrevan a venir directamente por ellos, pero la presión que ejercerán podría darse en todos los frentes, incluido el tratado comercial.
En la conferencia mañanera —que no es del pueblo, sino de una mayoría de periodistas complacientes— la presidenta se burló y se rio de la solicitud de extradición. Ojalá no tenga que tragarse esa sonrisa. También se burló de quienes dijeron que fue a Palenque a pedir línea y apoyo. No creo que necesite ir hasta allá para eso, pero si muchos pensamos que López Obrador sigue interviniendo en su gobierno, es por culpa de ella misma: no hay mañanera en la que no lo mencione al menos tres veces.
Volviendo al tema de la defensa de la soberanía, es cierto que el gobierno de Estados Unidos, y especialmente el de Trump, quisiera intervenir de manera directa en el combate a los grupos del narcotráfico, y como mexicanos debemos oponernos a cualquier presencia de tropas o agentes de ese país en México.
No hacerlo sería desconocer nuestra historia. Pero la soberanía no se defiende solo con palabras, sino con acciones contundentes contra políticos mexicanos involucrados con la delincuencia organizada. Las declaraciones de la presidenta ponen en riesgo nuestra soberanía, más allá de lo que digan o piensen los analistas y los políticos de oposición.



