
Desde la Cancha
Por Demetrio Sodi
Esta ha sido la acusación de Trump para presionar a México y amenazar con una intervención directa en nuestro territorio. Su última declaración no fue hecha en una simple entrevista de prensa, sino en el marco del G7, ante la presencia de los jefes de Gobierno de las principales economías del mundo.
En México, las acusaciones de Trump son tomadas como ciertas por muchos ciudadanos y aprovechadas por los grupos y partidos de oposición para tratar de descalificar y debilitar al gobierno y a Morena. Yo no coincido con ensuciar la imagen de México con fines propagandísticos, electorales o de posicionamiento en los medios de comunicación y las redes sociales. Por el contrario, creo que debemos abrir un debate serio sobre hasta dónde ha penetrado el narcotráfico en el gobierno y en el territorio nacional, y si de verdad existe en México un Estado al servicio del narco.
La política de “abrazos, no balazos” de López Obrador podría dar esa impresión, por la aparente protección que se brindó a esos grupos durante su sexenio. Sin embargo, la detención de más de 12,300 delincuentes relacionados con el narcotráfico y de 8,000 objetivos prioritarios desmiente, al menos en parte, lo dicho por Trump. Con Claudia Sheinbaum las cosas han cambiado y existe una lucha abierta contra estos grupos.
La detención de más de 50,000 personas relacionadas con el narcotráfico, el desmantelamiento de más de 2,000 laboratorios, la incautación de miles de toneladas de marihuana y cocaína, de más de dos millones de pastillas de fentanilo, así como la detención, extradición o muerte de las principales cabezas de estas organizaciones, echan por tierra la existencia de un pacto entre el Estado mexicano y los grupos del narcotráfico.
No hay duda de que varios políticos, funcionarios públicos y militantes de Morena y de otros partidos han pactado con estos grupos; sin embargo, ello no implica la existencia de un acuerdo entre el Estado mexicano y la delincuencia organizada. También es cierto que estos grupos criminales tienen presencia en varios estados de la República y ejercen control sobre diversos gobiernos municipales. Sin embargo, no controlan ningún gobierno estatal, los principales gobiernos municipales ni las ciudades más importantes del país.
A diferencia de lo ocurrido durante los seis años del gobierno de López Obrador, cuando se limitaron las capacidades del Ejército y de la Guardia Nacional para actuar contra estos grupos, en los primeros 20 meses del actual gobierno se han obtenido resultados positivos en la reducción de homicidios y otros delitos de alto impacto. Seguimos siendo un país muy violento, particularmente en ocho de las 32 entidades federativas, y el número diario de personas desaparecidas continúa siendo alarmante. Sin embargo, la reducción de 85 a 43 homicidios dolosos diarios y de 850 a 350 desapariciones mensuales indica que la estrategia está dando resultados. Al mismo tiempo, evidencia que todavía estamos muy lejos de convertirnos en un país seguro y pacífico.
Estos resultados han sido cuestionados bajo el argumento de que existe una reclasificación de delitos y de que han aumentado los homicidios culposos. Sin embargo, de acuerdo con la información disponible, durante los primeros ocho meses de 2025 este tipo de homicidios registró una disminución del 5 %. Insisto en que los resultados aún están muy lejos de los aproximadamente 15 homicidios dolosos diarios que se registraban en los primeros años de este siglo, pero los avances alcanzados deben darnos motivos para el optimismo.
Volviendo a la pregunta de si en México existe un narcoestado, mi respuesta es no. Lo dicho por Trump forma parte de una estrategia permanente para presionar al gobierno mexicano y a nuestro país. En otros tiempos, declaraciones de esta naturaleza habrían provocado un rechazo nacional prácticamente unánime. Sin embargo, el gobierno de López Obrador y, ahora, el de Claudia Sheinbaum han propiciado una confrontación con quienes pensamos distinto, al grado de que han terminado por quedarse solos en la defensa del nombre de México. Su rechazo al diálogo y a la construcción de acuerdos ha permitido que las acusaciones de Trump vayan permeando en la opinión pública y que actualmente más del 50 % de la población considere que el gobierno y su partido están controlados por el narcotráfico.
Si el gobierno de Claudia Sheinbaum realmente quiere construir un frente nacional en defensa de la imagen de México y frente a las presiones de Trump, debería impulsar un debate nacional para analizar cuál es la verdadera penetración del narcotráfico y de la delincuencia organizada en las instituciones, cómo está funcionando la estrategia para combatirlos y cuáles son los resultados reales obtenidos hasta la fecha. De no hacerlo, como seguramente ocurrirá, seguirá enfrentando sola la presión de Trump.



