
“Desde la Cancha”
Por Demetrio Sodi
La presidenta Claudia Sheinbaum no sabe cómo justificar el adelanto de la consulta de revocación de mandato a 2027, en lugar de 2028.
Lo primero que hay que decir es que no se justifica, en la realidad política actual, preguntarle a la gente si quiere que la presidenta deje su cargo. La consulta tiene el objetivo de revocar el mandato si así lo decide el 40% de la población. No es una consulta para ratificar, en este caso, a la presidenta, sino para revocarle el mandato si así lo decide la ciudadanía; por lo tanto, debe ser convocada por la oposición, no por el gobierno.
En este momento nadie está pidiendo su revocación de mandato. Cuenta, según las encuestas, con el 70% de apoyo popular, por lo que la consulta no tiene razón de ser. Adelantar la fecha solo tiene el objetivo de empatar la elección con la elección federal de diputados para apoyar a las y los candidatos de Morena. También tendría como objetivo apoyar a las y los candidatos de Morena en las elecciones para gobernadores, presidentes municipales y cabildos.
La presidenta Claudia Sheinbaum dice que adelantar la consulta tiene por objeto ahorrar dinero y evitar llevar a cabo otra elección al año siguiente. Lo que no dice es que en 2028 se debe celebrar la segunda elección del Poder Judicial, ya que realizarla el próximo año es prácticamente imposible por el número de boletas que tendría que marcar el electorado: las federales, las estatales, las municipales, las de jueces federales y estatales, y las de la revocación. Es imposible que una persona pueda votar con conocimiento y responsabilidad en tantas elecciones.
Lo que realmente busca la presidenta es, por un lado, evitar que la gente le dé la espalda, como sucedió con la elección de jueces hace un año y con la revocación hace cuatro años. Ambos ejercicios fueron un fracaso en cuanto a la participación ciudadana y dejaron claro el rechazo a ellos.
Pero esa no es la razón principal. La razón es la exigencia de su partido, Morena, de apoyarlo en la elección de 2027, ante el desprestigio y la pérdida de apoyo popular que enfrenta. Todas las encuestas dejan clara esta pérdida de respaldo de la ciudadanía, derivada de los escándalos y de la corrupción de funcionarios y militantes de Morena, sobre todo durante el gobierno de López Obrador.
La pregunta es qué gana Claudia Sheinbaum al arriesgarse a una consulta en la que seguramente obtendrá un apoyo menor al 70% que tiene actualmente en las encuestas, y muy probablemente inferior al 64% que obtuvo en la elección de 2024. La respuesta es clara: ella no gana nada, pero responde a una exigencia de Morena ante las perspectivas electorales de ese partido para 2027.
La pregunta ahora es si Morena puede exigirle a la presidenta ese sacrificio que puede costarle parte de su popularidad y prestigio. La respuesta es la que hemos visto durante todo el sexenio actual: el único que puede exigirle ese sacrificio es su jefe, López Obrador. No le demos vuelta: la única razón para adelantar la revocación de mandato es que López Obrador le exigió a la presidenta Claudia Sheinbaum adelantar la fecha para apoyar a Morena.



