Federico Reyes Heroles, columnista de Excélsior, escribió un texto sobre la cena de los empresarios con el presidente por la rifa del avión presidencial, aquí la reproducimos.
Es complicado decir no, pero a veces es necesario. Razones para decirle no al presidente, abundan. Pero falta definición, dignidad y carácter.
Así pudieron contestarle los empresarios a la invitación de la rifa del avión:
No porque el titular del ejecutivo no puede disponer de los bienes públicos como si fueran suyos.
No porque el bien en cuestión, el avión, no es por ahora propiedad federal.
No presidente, porque el cheque entregado por el Fiscal, debió ser devuelto al INFONAVIT, porque ese dinero, parcialmente, es de los trabajadores cotizantes.
No porque los recortes en salud en el 2019 fueron equivalentes a la cifra que se podría recaudar.
No presidente, porque parecería que nosotros le hacemos un favor para que usted nos haga otros.
No presidente porque van a imaginar que tenemos cola que nos pisen y que acudimos por miedo.
No presidente, porque la forma de ayudarlo no es colaborando con una hipocresía que irrita a la sociedad.
Con todo respeto, no asistiremos a la cena.
¿Es demasiado pedir?
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