Opinión

CUAUHTÉMOC CÁRDENAS Y LA 4T

“Desde la Cancha”

Por Demetrio Sodi

Morena hará todo lo posible por incorporar la figura y la memoria de Cuauhtémoc Cárdenas a sus filas. Sin embargo, la trayectoria del ingeniero va mucho más allá de un movimiento político que contradice buena parte de los principios por los que luchó.

De entrada, dudo que Cuauhtémoc hubiera estado de acuerdo con equiparar la Independencia, la Reforma y la Revolución con el movimiento encabezado por López Obrador. El cardenismo, el de Lázaro Cárdenas, tendría muchos más méritos para ser considerado una cuarta transformación que el lopezobradorismo. Lázaro Cárdenas impulsó una transformación profunda del país, con una visión de futuro. El movimiento de López Obrador, en cambio, representa una visión anacrónica del nacionalismo revolucionario del PRI de los años setenta.

Cuauhtémoc Cárdenas nunca tuvo una buena relación con López Obrador. Tuvo que tolerarlo mientras este último se hacía, mediante prácticas poco democráticas, del control del PRD. Sabía que López Obrador no cumplía con el requisito de residencia para ser candidato a jefe de Gobierno de la Ciudad de México y, aun así, lo apoyó para evitar una ruptura en el partido.

Más adelante, cuando López Obrador presidía el PRD, bloqueó recursos provenientes de un crédito destinados a realizar varias obras indispensables para la ciudad. Durante la campaña presidencial de 2000, en la que Cárdenas era candidato a la Presidencia y López Obrador contendía por la Jefatura de Gobierno, este último impidió que se colocara propaganda del ingeniero en la capital.

Cuauhtémoc Cárdenas fue uno de los principales impulsores de la transición democrática en México. Defendió la autonomía de los órganos electorales y la pluralidad política; combatió el presidencialismo e impulsó el federalismo y la división de poderes. López Obrador y su sucesora, Claudia Sheinbaum, han seguido una ruta contraria a esos principios.

Han impulsado cambios que debilitan la autonomía de las instituciones electorales y transforman la estructura del Poder Judicial. Su proyecto político ha favorecido la concentración del poder y ha reavivado prácticas propias del partido de Estado. La trayectoria de Cárdenas y el proyecto político de la 4T son, en muchos aspectos, como el agua y el aceite.

Me tocó convivir con Cuauhtémoc Cárdenas a partir de 1994, cuando renuncié al PRI. Fui diputado del PRD durante su gestión como jefe de Gobierno de la Ciudad de México; me apoyó para llegar al Senado de la República y lo acompañé en su campaña presidencial de 2000. Durante el tiempo que estuve cerca de él, nunca observé que mantuviera una relación de confianza ni una buena relación política con López Obrador.

Cuauhtémoc era un hombre respetuoso, abierto al diálogo y capaz de escuchar y construir acuerdos. Nunca necesitó ofender a sus adversarios ni confrontarse verbalmente con sus críticos. Esa manera de hacer política contrastaba con el estilo de López Obrador y contrasta hoy con el de Claudia Sheinbaum.

Al final de su vida, Cárdenas optó por no entrar en una confrontación abierta con López Obrador ni con Morena, entre otras razones, para no afectar la trayectoria política de su hijo Lázaro. Pero nunca claudicó en la defensa del petróleo y de la soberanía nacional, ni se pronunció a favor de la llamada Cuarta Transformación.

No permitamos que la figura de Cuauhtémoc Cárdenas sea apropiada y utilizada por la presidenta Claudia Sheinbaum y por Morena para intentar frenar el desgaste de su proyecto político, en medio de los señalamientos de corrupción en el gobierno, las acusaciones sobre presuntos vínculos con el narcotráfico y los cuestionamientos a los resultados en materia de salud, educación y economía.

La transición democrática de México no es patrimonio de un solo partido ni de un solo hombre. Fue resultado de la lucha de muchas mujeres y hombres: del PAN, que durante décadas impulsó el cambio democrático; del PRD y de distintas corrientes de izquierda; de las organizaciones de la sociedad civil y de numerosos ciudadanos comprometidos con la apertura política. Entre todos ellos, Cuauhtémoc Cárdenas ocupa un lugar central.

Su legado pertenece a la historia democrática de México, no a la propaganda de ningún gobierno.

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