“El Cuini”, miembro del CJNG, es el nuevo testigo del caso Ayotzinapa

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Abigael González Valencia, alias “El Cuini”, quien fuera segundo al mando y operador financiero del CJNG, se convirtió en testigo colaborador para resolver el caso de desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

¿Verdad o estrategia?

Hay quienes dudan sobe los conocimientos que el exmiembro del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) pudiera tener sobre lo que pasó en Ayotzinapa la noche del 26 y madrugada 27 de septiembre de 2014, y algunas versiones apuntan a que se trata solamente de una estrategia de “El Cuini” para evitar la extradición. Pese a ello, fue trasladado hace unos días al Módulo Diamante del Centro de Reinserción Social de Santa Martha Acatitla, en la Ciudad de México.

El 8 de abril, el subsecretario de Derechos Humanos, Alejandro Encinas, solicitó que se establecieran las condiciones necesarias para realizar el traslado por parte de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC). Sin embargo, el funcionario no se reunió con él, pese a que Abigael González había pedido verlo personalmente, sino que fue Omar Gómez Trejo, titular de la Unidad Especial de Investigación y Litigación para el caso Ayotzinapa, en su lugar.

Lo que podría saber sobre el caso

De acuerdo con información de Eje Central, “El Cuini” podría contar con información sobre el caso debido a la relación entre el cártel de Guerreros Unidos, el CJNG y Los Cuinis, organización criminal fundada por González, quien también era el presunto operador financiero del cártel jalisciense. Otra versión que pudiera ligarlo con los hechos es una posible comunicación con Gildardo López Astudillo, alias “Gil”, en el Reclusorio Norte, quien fue acusado de ser uno de los principales responsables de la desaparición de los normalistas. Finalmente, Eje Central, planteó también una tercera posiblidad:

Fuentes de primer nivel confirmaron a este periódico que hace unas semanas la Fiscalía obtuvo nuevas órdenes de captura contra exagentes del ministerio Público, al menos tres, por los delitos de tortura, contra la administración de justicia y desaparición forzada en grado de complicidad, porque supuestamente ocultaron información en las indagatorias y eso facilitó la desaparición de los normalistas. Y es esta última línea en las investigaciones del caso Iguala, la que más han presumido el fiscal Gómez Trejo y su jefe, y que se sustenta en las declaraciones de delincuentes confesos a quienes se les están otorgando beneficios, incluso su libertad.

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Con información de Eje Central y Proceso

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