
Desde la Cancha
Por Demetrio Sodi
Es una frase que pronuncia con frecuencia en las mañaneras la presidenta Claudia Sheinbaum. Tiene razón: la oposición critica todo lo que hace el gobierno sin conceder ningún espacio. Sin embargo, la razón de esto es la negativa total de la presidenta y de su partido a dialogar y llegar a acuerdos con la oposición.
López Obrador decidió que nunca se reuniría con la oposición, y Claudia Sheinbaum está haciendo lo mismo. En el Congreso nunca se toman en cuenta las propuestas de la oposición, y la única alternativa que esta tiene es votar en contra y descalificar todo lo que se aprueba.
Los gobiernos morenistas han decidido enfrentar solos los problemas que enfrenta el país, y solos van a enfrentar los éxitos y los fracasos. La difícil situación que enfrenta México con el gobierno de Trump, en materia de seguridad, por las extradiciones, las amenazas de intervención y las negociaciones del tratado comercial, exigiría cerrar filas con el gobierno de Claudia Sheinbaum. Sin embargo, su crítica permanente a quienes cuestionan su forma de gobernar y su negativa al diálogo provocan que, a las presiones externas, se sume una crítica sin precedentes al gobierno.
Claudia Sheinbaum está sola, encerrada en Palacio Nacional o protegida por Morena en sus giras. El no haber ido a la inauguración de la Copa del Mundo ni asistir al Zócalo para ver junto con la gente la ceremonia inaugural y el partido, refugiándose en la alcaldía Gustavo A. Madero, fue por miedo a ser abucheada y es solo una muestra más de la soledad en que se encuentra. Su insensibilidad ante las madres buscadoras y las demandas de diversos grupos sociales refleja a una presidenta alejada de la realidad que enfrenta gran parte de la población. Para ella, cualquier crítica o protesta proviene de la derecha radical, y cada día se va aislando más.
Claudia Sheinbaum no es lo mismo que López Obrador. Durante su gobierno ha habido avances importantes en seguridad, salud, abasto de medicinas y vivienda. Sin embargo, ella misma ha provocado que a su gobierno se le vea únicamente como una continuación del anterior y, por lo tanto, que las críticas a ese sexenio se prolonguen al suyo.
Yo creo que la crítica al gobierno y a la presidenta, tal como se está dando, resulta a veces contraproducente. Se critica más a la presidenta en lo personal, mediante ofensas y burlas, que a los resultados de su gobierno. La crítica de la oposición debe tener como objetivo convencer a la ciudadanía de cambiar su voto, y eso no se logra con ataques ni descalificaciones personales. Se logra cuestionando los resultados y proponiendo alternativas. La crítica tiene que ser respetuosa y seria, no personal ni ofensiva. Por eso, a pesar de las críticas, la presidenta mantiene un nivel de aprobación cercano al 70%, porque criticar todo termina enfrentándose a una cerrazón en la mente de una parte importante del electorado.
A todos nos preocupa la situación que vive el país y las presiones que estamos enfrentando por parte del gobierno de Trump. Nos preocupan la violencia, los desaparecidos y la complicidad de algunos políticos con el crimen organizado. Nadie, o casi nadie, estaría de acuerdo con la intervención de las Fuerzas Armadas o de las agencias de inteligencia de Estados Unidos en territorio mexicano. Nadie, o casi nadie, está de acuerdo con el trato que Trump da a México y a su gobierno.
Sería el momento de cerrar filas entre todas las fuerzas políticas y los distintos sectores de la sociedad con el gobierno para mostrar unidad nacional frente a cualquier presión o intento de intervención. Sin embargo, hasta ahora la presidenta Claudia Sheinbaum no ha estado a la altura para convertirse en la presidenta de todos los mexicanos y sigue siendo únicamente la presidenta de Morena.



